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La artillería turca ataca posiciones de las Unidades de Protección del Pueblo (YPG) cerca de Hassa, en la frontera con Siria, el 21 de enero de 2018

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Soldados turcos ingresaron este domingo en una región del norte de Siria controlada por los kurdos, en el segundo día de una gran ofensiva contra la milicia kurdo-siria, considerada "terrorista" por Turquía, con el riesgo de agravar el conflicto que asola al país.

Citado por medios turcos, el primer ministro Binali Yildirim anunció que los militares entraron en territorio sirio a las 11H05 (08H05 GMT) en la región de Afrin, controlada por la milicia kurda de las Unidades de Protección del Pueblo (YPG), también atacada por la aviación y la artillería de Ankara.

La ofensiva turca corre el riesgo de tensar aún más las relaciones entre Ankara y Washington, que este domingo llamó a la "contención" a Turquía.

Estados Unidos apoya una coalición kurdo-árabe, de la que forman parte las YPG, para combatir a los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI).

El ministro de Defensa estadounidense, Jim Mattis, afirmó el domingo que Ankara había avisado a Washington antes de lanzar su ofensiva y consideró que las preocupaciones de seguridad de Turquía eran "legítimas".

Francia instó a Ankara a poner fin a su ofensiva y pidió una reunión de urgencia del Consejo de Seguridad de la ONU, que se celebrará el lunes a puerta cerrada. La reunión tratará la escalada militar en Siria marcada por la ofensiva turca contra las YPG, pero también los bombardeos del régimen sirio, especialmente en Idlib (noroeste) y en Guta Oriental cerca de Damasco.

En el segundo día de esta operación, bautizada "Rama de Olivo", el ejército turco afirmó haber destruido "45 objetivos", entre ellos escondites de armas.

Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), 18 personas, la mayoría civiles, murieron en los bombardeos desde su inicio el sábado. Ankara afirma que solo alcanzó a "terroristas" y acusa a las YPG de "propaganda".

El domingo, el OSDH informó de la muerte de al menos 11 civiles, entre ellos cinco niños, en los ataques de la aviación turca.

Por su parte, las autoridades turcas acusaron a las YPG de haber lanzado cohetes contra dos ciudades fronterizas turcas, que dejaron un muerto y cerca de 40 heridos, un balance que no se ha podido verificar de manera independiente por el momento.

En una advertencia inédita, el presidente Recep Tayyip Erdogan afirmó que cualquiera que se manifestara en Turquía contra la ofensiva "pagaría un alto precio".

Las fuerzas de seguridad turcas impidieron por otra parte este domingo la celebración de dos concentraciones, en Diyarbakir (sureste) y en Estambul, según corresponsales de la AFP.

- Tanques en la frontera -

Un corresponsal de la AFP en zona turca vio este domingo cómo cuatro piezas de artillería turcas abrían fuego en dirección de los pueblos de la región de Afrin, y un convoy de tanques y de militares turcos esperaban para entrar en Siria.

El jefe de la diplomacia turca Mevlut Cavusoglu afirmó que las fuerzas de Ankara tomaron "pueblos" controlados por las YPG en la región de Afrin, sin dar más detalles.

Los combatientes kurdos "van a huir y nosotros los perseguiremos", lanzó Erdogan durante un discurso en Bursa (noroeste). "Si Dios quiere, terminaremos esta operación en muy poco tiempo", añadió.

En reacción a las informaciones sobre la entrada de soldados turcos en Siria, las YPG afirmaron haber frenado una incursión.

Turquía acusa a las YPG de ser el brazo sirio del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK), que lleva a cabo desde hace 30 años una rebelión armada en el sureste de Turquía, poblado mayoritariamente por kurdos, y considerada por Ankara y sus aliados occidentales como una organización "terrorista".

Se trata de la segunda ofensiva turca en el norte de Siria, después de la de agosto de 2016 lanzada para empujar al EI hacia el sur y también para detener la expansión de los combatientes kurdos.

Aprovechando el conflicto sirio, que ha dejado más de 340.000 muertos desde 2011, los kurdos sirios -mucho tiempo marginados- instalaron en 2012 una administración autónoma en Afrin, un territorio aislado de otras zonas controladas por las YPG más al este.

- "Degradación" -

La ofensiva turca se produce tras el anuncio de la coalición internacional antiyihadista liderada por Estados Unidos de crear una "fuerza fronteriza" integrada por combatientes kurdos, proyecto que suscitó la cólera de Ankara.

Según Yildirim, el objetivo de la operación "Rama de Olivo" es establecer una "zona de seguridad" de una extensión de 30 km a partir de toda la frontera turco-siria.

Las amenazas de intervención turca despertaron preocupación en Washington, para quien una ofensiva no iría "en el sentido de la estabilidad regional".

Ante este ofensiva turca, Rusia llamó a la "moderación" a las partes, pero los analistas consideran que no se puede lanzar ninguna ofensiva en Siria sin el aval de Moscú, que controla el espacio aéreo del país.

Además, el presidente sirio Bashar al Asad condenó este domingo la operación turca en Afrin, y acusó a Ankara de "apoyar el terrorismo".

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AFP