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Turistas caminan el 25 de noviembre de 2015 cerca de la estatuta de un soldado israelí situada junto a una señal que muestra la distancia hasta Damasco y Bagdad en un puesto del ejército en los Altos del Golán, anexionado y ocupado por Israel

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El 24 de octubre, poco antes del ocaso, el árabe israelí Nidal Salah voló en parapente motorizado desde los Altos del Golán con rumbo a Siria, dispuesto a todo para unirse a las filas del grupo yihadista Estado Islámico (EI).

Un mes después, la suerte del joven de 23 años es un misterio, aunque su familia recibió varios mensajes que demostraban su presencia en Siria.

El vuelo del joven desde el Golán, anexionado y ocupado por Israel, puso al ejército israelí en alerta. Los militares temían que su paso a Siria se debiera a un error de pilotaje o al viento y que éste cayera en manos de los yihadistas que controlan la cercana ciudad de Jamlah.

Durante horas, el ejército cerró todo el lado israelí de la línea de demarcación con Siria, recorrió el área con vehículos militares y la sobrevoló con helicópteros, según los testimonios de varios habitantes de las colonias diseminadas por la zona.

En realidad, Nidal Salah logró llevar a cabo un plan que había preparado a conciencia.

No hizo como todos los candidatos a la yihad que pasan a Siria por vía terrestre, sobre todo a través de Turquía. Al parecer fue la primer persona que voló desde Israel, sorteando una línea que se considera infranqueable entre dos países que están oficialmente en estado de guerra. Su objetivo era la localidad de Jamlah, controlada por la Brigada de los Mártires de Yarmuk, afiliada al EI.

La familia Salah, que vive en Jaljulia (centro), no tuvo noticias de Nidal durante 10 días, hasta que su hermano Samih recibió un mensaje que decía "que la paz esté con vosotros".

En el servicio de mensajería WhatsApp, apareció una foto de tres hombres barbudos entre los que reconoció a su hermano, sonriente, con un vendaje en el brazo izquierdo.

- Historia normal -

Antes de su espectacular salida hacia Siria, el reclutamiento de Nidal Salah se parece a la historia de muchos yihadistas. Para su familia, su destino cambió en noviembre de 2014, cuando otro árabe israelí, Jihad Hijala, salió de la cárcel en la que estuvo seis meses a su regreso de Siria, donde se habría unido al EI.

Tras su liberación, Hijala volvió a su casa en Jaljulia, cerca de Tel Aviv, donde se sospecha que formó una célula yihadista. Allí fue donde convenció a Nidal de unirse a él, según los Salah, que se consideran como musulmanes poco devotos.

Nidal Salah empezó a ir cinco veces al día a la mezquita y a hablar constantemente de religión. "Su personalidad cambió. Prohibía escuchar música y sólo escuchaba el Corán", recuerda su hermano Samih.

Unos 45 árabes israelíes -descendientes de palestinos que tienen la nacionalidad israelí- se alistaron en las filas de los yihadistas en Siria, según los servicios de inteligencia interior de Israel (Shin Beth), que alertan a menudo sobre el peligro que supone su regreso. La mayoría de ellos pasó por Turquía.

- Una célula en Israel -

Siete hombres, entre ellos Nidal Salah, se reunían en la casa de Hijala para estudiar la forma de viajar a Siria, según el Shin Beth. Después de que el joven lograra cruzar la línea de demarcación, los demás fueron detenidos. Demasiado tarde, según la familia.

"Si Israel hubiera querido detener" a Jihad Hijala, "podrían haberlo hecho", asegura Rifaat, tío de Nidal Salah.

Al parecer fue Hijala quien tuvo la idea del parapente porque se sabía vigilado y pensaba que no podría viajar a Turquía pasando por un aeropuerto. Se desconoce, sin embargo, por qué Salah fue el único en lanzarse hacia Siria ese día.

Es probable que Salah tuviera que entrenarse durante meses para volar en parapente, según Ofer Rockenstein, un curtido parapentista israelí.

Tardó cerca de un cuarto de hora para alcanzar su objetivo, explica Rockenstein.

Ahora, su hermano Samih, que recibió fotos y mensajes de Nidal, cree que éste quiere regresar. "Conozco a mi hermano, sé cuando está triste o feliz, y su voz parecía tan triste".

AFP