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Un niño migrante, fotografiado a través de una valla en el campo de Moria, en la isla griega de Lesbos, el 2 de junio de 2016

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La puesta en marcha del acuerdo entre la Unión Europea y Turquía para reducir el flujo migratorio avanza lentamente y desata tensiones en las islas griegas frente a Turquía, donde miles de migrantes siguen hacinados a pesar de que redujo su número.

Con la temporada turística a punto de llegar, cerca de 8.500 migrantes se encuentran bloqueados, especialmente en Samos, Quíos, Leros, Kos y sobre todo en Lesbos, donde se produjeron altercados en el campamento de Moria que dejaron el miércoles por la noche tres heridos graves.

Estas islas disponen oficialmente de una capacidad de acogida para 7.500 personas.

Desde la entrada en vigor del pacto, que prevé devolver a Turquía los migrantes llegados a partir del 20 de marzo, incluyendo los que solicitan asilo, 411 personas han sido reenviadas a Turquía, en su mayoría paquistaníes.

La aplicación de la parte más polémica del acuerdo, el reenvío de los migrantes que solicitan asilo, incluso los sirios, sigue siendo una incertidumbre.

Con la oleada de migrantes que piden el asilo para evitar o retrasar el reenvío al territorio turco, el servicio de asilo griego se encuentra desbordado. Y más teniendo en cuenta que sólo menos de la mitad de los 800 expertos e intérpretes prometidos como refuerzo por la UE llegaron a las islas.

Según una fuente gubernamental, sólo dos casos de solicitud de asilo habían sido finalizados a finales de mayo, frente a las 878 demandas registradas a mediados de mes, de las cuales 772 eran de sirios, tratadas de forma prioritaria.

En el primer caso, el primero en hacerse público, el solicitante sirio consiguió el asilo apelando y evitó ser reenviado al alegar que Turquía "no es un país seguro para él".

La ONG Pro Asyl afirmó este jueves que se habían registrado otras diez decisiones parecidas.

- "Ejercicio de equilibrio" -

"Los dosieres son tratados caso por caso. Turquía puede ser considerada insegura por un sirio pero otro puede pensar que no lo es porque vive su familia allí", explicó a la AFP la misma fuente gubernamental.

El Gobierno griego busca además encontrar un "ejercicio de equilibrio" entre la presión de los defensores de los derechos de los refugiados y la de sus socios europeos.

"Lo que es cierto es que hay mucho retraso", a pesar de que el límite estipulado para tomar la decisión es de 15 días, advirtió Georges Kosmopoulos, de Amnistía Internacional.

Durante la larga espera, y salvo conseguir falsos papeles en la red de traficantes, los migrantes no pueden abandonar las islas, aunque sí pueden circular libremente después de un primer período de retención de 25 días.

El hacinamiento en los campos, la falta de condiciones higiénicas decentes y una mala distribución de alimentos provocan cada vez más tensiones entre los migrantes y los habitantes.

En Lesbos, Quíos y Kos los altercados suceden a las manifestaciones. Las ONG están preocupadas por la creciente inseguridad de las mujeres y menores migrantes.

Los migrantes en las islas están "exasperados y ansiosos", comentó este jueves el portavoz en Lesbos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Boris Sheshirkov, tras el incidente ocurrido en el campamento de Moria.

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