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Bomberos parisinos en las afueras del aeropuerto Orly luego de que un hombre fuera abatido tras intentar robar el arma de una militar, el 18 de marzo de 2017

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El tráfico aéreo volvía poco a poco al aeropuerto parisino de Orly el sábado por la tarde, después del ataque contra una patrulla militar que causó su interrupción por la mañana así como escenas de pánico entre los viajeros.

Ocho horas después de que un hombre fuera abatido tras intentar robar el arma de una militar, en medio de los pasajeros que observan las pantallas de los vuelos y los policías y soldados que patrullan, el director del grupo Aeropuerto de París, Augustin de Romanet, sigue recorriendo los pasillos de la terminal Oeste con una carpeta debajo del brazo.

"Los vuelos con salida y llegada [en el aeropuerto] se han reanudado desde las 13H00 (12H00 GMT) en Orly Oeste y desde las 15H00 en Orly Sur. Pero no volveremos a la normalidad hasta mañana por la mañana", dice Romanet.

El tráfico quedó interrumpido durante más de tres horas en la terminal Oeste y más de cinco horas en Orly Sur.

Y por la tarde los viajeros tenían problemas para aclararse entre los vuelos anulados, los que se mantuvieron y los que fueron desviados hacia el otro aeropuerto parisino, el de Roissy-Charles de Gaulle.

Hakim está en Orly Sur desde por la mañana junto a su hermana, su padre y su madre de 69 años, en silla de ruedas. La familia fue evacuada después del ataque y desde entonces no ha recibido "ninguna información" sobre el vuelo que debía conducirla a Argelia.

Aquellos cuyos vuelos salían más tarde han tenido más suerte. Claude Sureau y su mujer ven el anuncio de su trayecto hacia Toulón (sureste) en las pantallas. "Lo anuncian a tiempo, no hay retraso, así que parece que saldrá", dice la pareja de sexagenarios.

- "Un kilómetro andando" -

Las autoridades volvieron a abrir los accesos por carretera a Orly, pero algunos pasajeros que llegaron a mediodía no tuvieron suerte.

"Mi taxi me dejó en medio de la carretera porque el aeropuerto estaba bloqueado", explica Addelmajid Abdelhedi, un jubilado tunecino de 87 años, que arrastra una maleta de 20 kilos entre los terminales Oeste y Sur. "He tenido que recorrer un kilómetro andando hasta Orly Oeste, (...) y ahora voy al terminal Sur. Estoy cansado, soy demasiado viejo".

Ante los mostradores de las aerolíneas, todos intentan averiguar, con más o menos educación, si podrán viajar a su destino. La situación vuelve poco a poco a la normalidad, aunque el logotipo del plan antiterrorista Vigipirate parpadea en las pantallas y los voluntarios de la Cruz Roja siguen recorriendo los pasillos.

Un grupo de socorristas acompaña a Roumba Touré y su hermana, Marietou, que intentan encontrar sus maletas. La joven, que llegó poco después de las 07H00 GMT procedente de Bamako, aún está muy alterada tras sufrir dos mareos durante el día.

"Mi hermana vio a gente que gritaba y corría por todas partes y entró en pánico. Yo venía a buscarla, estaba en la zona de llegadas", cuenta Roumba, de 26 años.

"Me evacuaron [a otra zona], había tres militares con nosotros, nadie podía entrar ni salir. Me dijeron que había habido disparos y me asusté", dice.

Tras la intervención de las fuerzas de seguridad, las dos hermanas al fin se encontraron sobre las 13H30 GMT. "Cuando la vi, sentí un gran alivio", recuerda Roumba.

AFP