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El alcalde Ignazio Marino, durante una rueda de prensa el pasado 17 de abril en Roma

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El alcalde de Roma, Ignazio Marino, retiró este jueves su renuncia, presentada hace 20 días, pese a no contar con el apoyo de su formación política, el Partido Democrático, que le pidió la dimisión.

El alcalde Marino firmó la carta en la que retira su renuncia, presentada el 12 de octubre, una decisión que la ley italiana admite en un plazo máximo de tres semanas.

Marino, uno de los políticos más impopulares de Italia, sufrió fuertes presiones para que dimitiera, acusado de haber usado fondos municipales para cenas privadas, pese a ser considerado una persona honesta, víctima de un conspiración.

Electo en 2013 por un periodo de cinco años, acosado por una campaña de desprestigio inédita, abandonado por su partido, la mayor formación del país (de centro-izquierda), la permanencia de Marino en su cargo genera reacciones encontradas.

"Una payasada", comentó la oposición de derecha, que aspira a que se convoquen elecciones anticipadas para mayo próximo.

La salida de Marino era considerada indispensable para sacar a Roma del caos en que se encuentra debido a la incuria, las deudas y la corrupción. Con su decisión, Marino desafía al PD, formación que deberá votar una moción en contra de su alcalde.

La crisis política en el ayuntamiento de la capital italiana, a poco más de un mes del Jubileo convocado por el papa Francisco y que atraerá a millones de peregrinos de todo el mundo, preocupa a las autoridades nacionales.

AFP