Contenido externo

El siguiente contenido proviene de socios externos. No podemos garantizar al usuario el acceso a todos los contenidos.

Manifestación a favor de los derechos de los homosexuales en Taipéi, el 24 de marzo de 2017

(afp_tickers)

El matrimonio homosexual está muy lejos de ser legal en China, pero algunas parejas del mismo sexo están decididas a celebrar su unión de todos modos, alentados por el reciente ejemplo del vecino taiwanés.

Emocionadas por la idea de ponerse pronto los anillos, Ren Weilian, de 26 años, y su compañera Zhu Tiantian se prueban los vestidos de seda amarilla que llevarán para darse el sí, aunque no sea de forma oficial.

"No es fácil organizar una boda lésbica aquí, ya estoy viendo que habrá muchos problemas. Pero estoy decidida a que tengamos también nuestra ceremonia", lanza Weilian.

El mes pasado, la decisión de la corte suprema de Taiwán de autorizar los matrimonios entre personas del mismo sexo -una primicia en Asia- no pasó inadvertida en China continental, donde medios oficiales y redes sociales dan cada vez más visibilidad a la comunidad homosexual.

Shanghái, que desde hace años funciona como laboratorio social, celebra en estos momentos su gay pride, la única en China. El acontecimiento es mucho menos exuberante que los organizados en los países occidentales, pero ya alcanza a su novena edición.

Entre las webs de citas, la aplicación Blued, creada en China, reivindica un récord mundial de 27 millones de abonados LGBT.

- 'Esperanza' -

El año pasado un tribunal del centro del país rechazó una petición de matrimonio formulada por dos hombres. Pero el simple hecho de que la corte aceptara examinar el caso fue considerado como un avance.

No obstante, el matrimonio sigue siendo un sueño lejano para los homosexuales chinos, en un país que oficialmente clasificaba la homosexualidad como una enfermedad mental hasta 2001. Decenas de millones de ellos no salen del armario o siguen casados con personas del sexo contrario para responder a la presión de unos padres que exigen tener nietos.

Fue el caso de Zhu Tiantian, que tuvo que casarse con un hombre para contentar a sus padres. Su matrimonio duró menos de un año.

Pero la decisión de Taiwán "nos da esperanza de que el resto del mundo chino no tarde en seguir", asegura Duan Rongfeng, un arquitecto de Shanghái que se casó con su compañero, Li Tao, hace dos años en California.

Sin embargo, la diferencia cultural sigue siendo grande entre la isla democrática y China continental, donde al Partido Comunista en el poder no le gusta dar rienda suelta a las comunidades fuera de su control.

Muchos homosexuales chinos esperan poder casarse en Taiwán, pero la isla debe todavía redactar los textos de ley a este efecto.

- Opinión favorable -

Mientras tanto, Weilian y Tiantian, como otras parejas homosexuales, han previsto celebrar su "boda" en un barco que partió de Shanghái el miércoles con destino a Japón. El crucero está organizado por una asociación de origen estadounidense bautizada PFLAG (Padres, Familias y Amigos de Lesbianas y Gays), que después debe legalizar los matrimonios en California.

"Aunque no quiera decir nada en China, para nosotras significa mucho", explica Ren Weilian. "Al menos, alguien nos reconoce", se congratula.

Las encuestas de opinión muestran ahora que amplias mayorías, sobre todo entre los jóvenes, están a favor de los derechos de los homosexuales e incluso del matrimonio entre personas del mismo sexo.

Pero todavía se pueden producir incidentes: poco días depués de la decisión de la justicia taiwanesa, una conferencia LGBT fue interrumpida repentinamente por las autoridades en la ciudad de Xian (norte) y varios participantes fueron detenidos durante horas, contó un activista a la AFP.

Al mismo tiempo, una aplicación china de encuentros lésbicos, Rela, fue bloqueada sin motivo aparente.

Fuera de las grandes ciudades como Pekín y Shanghái, los homosexuales se exponen a "consecuencias graves" si revelan su preferencia sexual, señalaba el año pasado un informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), señalando discriminaciones en el mercado laboral y persecuciones en el seno de la familia o la sociedad.

AFP