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Unos policías montados a caballo pasan por delante del Banco de Inglaterra, en Londres, el 4 de agosto de 2016

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El Banco de Inglaterra (BoE) recortó este jueves su tasa de referencia a un nuevo mínimo histórico del 0,25%, para respaldar la economía británica, amenazada por la decisión de Reino Unido de abandonar la Unión Europea (UE).

La medida, adoptada por unanimidad de los nueve miembros del Comité de Política Monetaria (CPM) del BoE, coincide con las previsiones de la gran mayoría de analistas e inversores.

El recorte, de 0,25 puntos porcentuales, es el primero desde marzo de 2009, cuando el BoE había bajado la tasa al 0,50% para sacar al país de la recesión en medio de la crisis económica y financiera mundial.

El BoE dio a entender además que podría reducir la tasa a cero, si fuera necesario para responder a una situación "de considerable incertibumbre".

El Banco de Inglaterra también aprobó un paquete de estímulos por un monto total de 170.000 millones de libras (227.000 millones de dólares, 200.000 millones de euros), con cuantiosas facilidades de fondos para los bancos.

El paquete incluye un incremento de 60.000 millones de libras del programa de compra de obligaciones del Estado (que llegará a 435.000 millones de libras para el conjunto de los próximos seis meses) y destina otros 10.000 millones a la adquisición de obligaciones corporativas.

- Evitar la recesión -

La flexibilización monetaria se propone afrontar un crecimiento que será "claramente más débil" de lo esperado, a causa del Brexit, pero que no será de recesión, aseguró el BoE, que redujo del 2,3% al 0,8% su previsión de aumento del PIB británico en 2017.

Los británicos se pronunciaron en el referéndum del 23 de junio a favor de la salida de la UE.

El resultado tomó desprevenidos a los grandes operadores económicos, que habían apoyado en su gran mayoría la permanencia en el bloque.

"Las perspectivas económicas se modificaron marcadamente" y las medidas adoptadas son "coherentes con los riesgos que el MPC veía antes del voto", explicó este jueves el gobernador del BoE, Mark Carney.

"Vivimos un periodo de considerable incertidumbre", recalcó.

- Bajo presión -

Varios indicadores -como la caída vertiginosa de los índices PMI en los servicios y el frenazo del mercado inmobiliario- confirmaron en las últimas semanas los temores de una ralentización de la actividad.

La libra se depreció cerca de un 10%, encareciendo los costes de los viajes al exterior y amenazando con aumentar el coste de las importaciones.

La presión sobre el BoE aumentó además por el hecho de que el nuevo ministro de Finanzas, Philip Hammond, excluyera cualquier iniciativa gubernamental de reactivación económica hasta el próximo otoño boreal.

La posibilidad de un derrumbe de los mercados parece haberse alejado, a pesar de la depreciación de la libra esterlina.

El índice Footsie 100 de la Bolsa de Londres subía por la tarde cerca de un 1,50%, aunque la libra retrocedía frente al dólar.

"Los anuncios de hoy representan una flexibilización considerable de política [monetaria] y subrayan el compromiso del banco central para hacer cuanto pueda para respaldar la confianza en la economía y en los mercados financieros", afirmó Adam Chester, economista jefe de Lloyds Bank Commercial Banking.

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AFP