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Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo (BCE), durante una reunión de un comité del Parlamento Europeo, en Bruselas, el 23 de septiembre de 2015

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El Banco Central Europeo (BCE) se abstendrá con toda probabilidad de modificar sus tasas y de anunciar nuevas medidas de estímulo en su reunión del jueves en Malta, pese a la debilidad del crecimiento y a la baja inflación, afirman varios analistas.

La fortaleza del euro, la caída de los precios al consumo y los temores por la ralentización de la economía mundial dan argumentos a quienes reclaman mayores facilidades de crédito en los 19 países de la zona euro.

Pero los observadores creen que la institución emisora se limitará a expresar sus puntos de vista en Malta y que aplazará hasta noviembre o diciembre eventuales anuncios de medidas concretas.

Los mercados ya especulan con la posibilidad de que el BCE acelere o aumente rápidamente su programa de compra de deudas públicas (política de 'flexibilización cuantitativa', o QE, por sus siglas en inglés) para poner en circulación mayor liquidez, en respuesta a la caída de los precios en septiembre (-0,1%).

Esto "aumenta la presión para que el BCE intensifique sus acciones de estímulos [monetarios] en la reunión" de Malta, afirmó Howard Archer, analista de la consultora IHS Global Insight.

Las tasas de referencia del BCE ya están en sus mínimos históricos, destaca su presidente, Mario Draghi, por lo cual la institución solo podría ampliar su programa de flexibilización cuantitativa, afirma el experto.

- Actitud de espera -

"Pero lo más probable es que el BCE se abstenga de nuevas medidas de QE, dado que la actitud de muchos miembros de su consejo de gobernadores es de espera", según Archer.

El propio Draghi afirmó recientemente que sería prematuro pronunciarse actualmente sobre la necesidad de nuevas medidas. Pero Draghi deberá dejar claro en Malta que el BCE está pronto a hacer lo necesario ante la baja inflación de la zona euro y los impactos de la desaceleración de los países emergentes en el crecimiento mundial.

"Seguimos pensando que no antes de mucho tiempo se anunciará una aceleración de las compras de activos", dijo Jenny McKeown, de Capital Economics.

El BCE se comprometió, en su programa de QE (Quantitative Easing), a inyectar 1,1 billones de euros en el sistema financiero, a un ritmo de 60.000 millones de euros mensuales hasta septiembre de 2016, mediante la compra de activos de los países de la Unión Europea.

La baja inflación puede ser percibida positivamente por los consumidores, pero suele retardar decisiones de inversiones y de compras, con un impacto de fuerte ralentización económica. El BCE estima que un índice inflacionario apenas por debajo del 2% aseguraría un crecimeinto equilibrado.

AFP