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Mario Draghi habla durante la rueda de prensa que dio este jueves 7 de septiembre en la ciudad alemana de Fráncfort, sede del BCE

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El Banco Central Europeo (BCE) decidirá "en octubre" si mantiene el año próximo su política de respaldo a la economía, vigilando a su vez la inflación y el nivel del euro, anunció este jueves su presidente, Mario Draghi.

"La fecha límite es otoño (boreal). A menos que se materialice cualquier riesgo que no hayamos percibido en la actualidad" antes de ese momento, "la mayor parte de estas decisiones" se "tomarán probablemente en octubre", declaró en una rueda de prensa en Fráncfort, donde se encuentra la sede de la entidad bancaria europea.

Podría haber un próximo "reajuste" del programa lanzado en 2015, llamado QE (Quantitative Easing), a través del cual se han inyectado más de dos billones de euros de moneda para financiar su compra de obligaciones en el mercado.

El consejo de gobernadores del BCE inició este jueves "una discusión muy preliminar" sobre este tema, principalmente centrada en "sopesar ventajas e inconvenientes de las diferentes hipótesis", declaró Draghi. Las modalidades de salida progresiva del QE a partir de finales de año no fueron sin embargo tratadas, añadió.

Como estaba previsto, el instituto emisor de Fráncfort dejó inalteradas su tasa de interés principal (0%), su tasa de préstamo marginal (0,25%) y su tasa de depósitos (-0,4%), según un comunicado del BCE.

- Euro e inflación -

A la hora de ajustar su política monetaria, la institución de Fráncfort "tomará en cuenta" las perspectivas de inflación, que siguen siendo inferiores a su objetivo, al tiempo que "vigilará" la evolución de las tasas de cambio, cuyas variaciones actuales son "una fuente de incertidumbre", precisó Draghi.

A medio plazo, la inflación tendría que converger hacia al nivel "cercano pero inferior" al 2% buscado por el BCE, gracias a la política monetaria, a la recuperación económica y, añade el BCE en su comunicado, al "alza de los salarios".

Por ahora, la institución monetaria redujo este jueves sus previsiones de inflación en la zona euro para los dos próximos años, pero pareció más optimista respecto al crecimiento del PIB en 2017, hasta un 2,2% para este año, contra el 1,9% en una previsión anterior.

Aunque el nivel del euro frente al dólar no figura en el mandato oficial del BCE, "es muy importante para el crecimiento y la inflación, tan importante que las perspectivas de inflación a medio plazo fueron modificadas a la baja", señaló.

Un euro fuerte influye en la inflación ya que hace que las importaciones sean más baratas, y reduce la competitividad de los productos exportados hacia países terceros, lo que puede asestar un duro golpe a la actividad económica.

- Flexibilidad del QE -

El BCE se reserva asimismo la posibilidad de aumentar el monto de estas compras de deuda pública y privada -actualmente, de unos 60.000 millones de euros por mes-, o su duración, si fuera necesario.

Hoy en día, esta liquidez en el mercado ha contribuido a la mejora económica y "no vemos efectos negativos en el programa", estimó Draghi.

Otro elemento importante que deberán abordar los gobernadores en las próximas reuniones son los posibles problemas técnicos del QE, puesto que los títulos que se compran tienen un límite.

Una situación que no parece preocupar a la institución monetaria. "Seremos capaces de explotar todas las flexibilidades del programa", aseguró el banquero italiano.

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AFP