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El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, durante una rueda de prensa el 9 de marzo de 2017 en Fráncfort

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El Banco Central Europeo (BCE) reafirmará el jueves su política de apoyo masivo a la economía, en un contexto de baja inflación y de incertidumbre política por las elecciones presidenciales en Francia, según los analistas.

"El BCE no renunciará a su postura muy prudente justo antes de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales francesas", el 7 de mayo, aseguró el economista Marco Valli, de Unicredit.

La probable elección del candidato centrista proeuropeo, Emmanuel Macron, es una buena noticia para alejar la inestabilidad financiera y el riesgo de ralentización del crecimiento en la zona euro.

No obstante, el hecho de que la candidata antieuropea del Frente Nacional (FN, extrema derecha), Marine Le Pen, esté todavía en liza sigue siendo un factor de riesgo, según los economistas.

Por otra parte, la inflación interanual en la zona euro volvió a frenarse en marzo, hasta un 1,5%, una ralentización mayor de lo esperado tras el tope de 2% de febrero, que sí es conforme al objetivo del BCE.

Los datos de abril se publicarán el viernes, es decir, tras la reunión del consejo de gobernadores del BCE. A principios de marzo, el BCE elevó sus previsiones de inflación para 2017, sostenida por la subida del petróleo y una mejor dinámica económica en la zona euro.

Por todo ello, el jueves el BCE debería mantener sus tipos de interés en la zona euro en su mínimo histórico (0% para la principal tasa). Además, los economistas auguran que seguirá adelante con su programa de compras masivas de deuda pública y privada, en vigor desde marzo de 2015.

En su última reunión, en marzo, un pequeño cambio en el discurso de Mario Draghi, el presidente del BCE, provocó "torrentes de tinta y un poco de movimiento en los mercados", indicó a la AFP Gilles Moec, jefe economista de Bank of America Europe.

"En materia de comunicación, el BCE se dio cuenta de que debe ser muy prudente", añadió.

Ese pequeño cambio dio la impresión a muchos observadores de que existía un debate de fondo entre los gobernadores del banco sobre si hay que abandonar la actual política monetaria.

Pero Draghi lo negó y a principios de abril aseguró que el BCE no tiene intención de subir sus tipos de interés antes de que termine el programa de compra de activos, que se prolongará hasta finales de 2017, incluso más si fuera necesario.

A falta de anuncios relevantes este jueves, los economistas aguardan ahora la reunión de junio, en la que podría resurgir el debate sobre la política monetaria y donde se esperan nuevas previsiones de inflación y crecimiento del BCE.

Draghi y el jefe economista del BCE, Peter Praet, han insistido últimamente en las amenazas sobre la economía de la zona euro por el complicado contexto mundial, en particular por los temores provocados por el proteccionismo en Estados Unidos, el Brexit o la emergencia de movimientos antisistema en Europa.

Por su parte, Benoît Coeuré, miembro del directorio del BCE, es más optimista y alude a una próxima normalización de la política monetaria del banco.

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