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Mario Draghi habla durante la rueda de prensa que dio tras la reunión de la directiva del BCE, este jueves 9 de marzo en la ciudad alemana de Fráncfort

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El Banco Central Europeo (BCE) mantuvo este jueves sin cambios su política monetaria y su masivo plan de compra de deuda, además de elevar sus previsiones de crecimiento e inflación en la zona euro.

Tal como estaba previsto por los analistas, la institución monetaria de Fráncfort mantuvo a 0% su principal tasa directora, que sirve de referencia para el crédito en la zona euro.

Así, el Consejo de gobernadores, instancia dirigente del BCE, no modificó ni sus tipos de interés --en su más bajo nivel histórico desde marzo de 2016-- ni su amplio programa de compra de deudas, el "QE", lanzado en marzo de 2015.

En el marco del QE, el BCE compra actualmente cada mes unos 80.000 millones de euros de deuda --principalmente pública--, y ha previsto desde abril seguir a un ritmo de 60.000 millones hasta fines de 2017.

Además, la institución ha prometido mantener durante bastante tiempo sus tipos de interés muy bajos, en un contexto de leve mejora en sus perspectivas de crecimiento en la región.

En efecto, el BCE revisó ligeramente al alza sus previsiones de crecimiento del PIB en la zona euro para 2017 y 2018.

En estas nuevas previsiones, el BCE augura un crecimiento de 1,8% en 2017 (1,7% en la anterior previsión) y de 1,7% en 2018 (contra 1,6%). Para 2019 sigue apostando como antes por un crecimiento del PIB en la zona euro del 1,6%.

"La recuperación (en la zona euro) se refuerza en todos los sectores y los países" constató el presidente del BCE, Mario Draghi, en conferencia de prensa.

– Ofensiva política monetaria –

Sin embargo una política monetaria muy intervencionista por parte del BCE "sigue siendo necesaria" para apoyar la subida de los precios, dijo Draghi.

Los precios vuelven a subir en los últimos meses, y el riesgo de deflación ha desaparecido, como el propio Draghi lo reconoce. "Los riesgos de deflación han desaparecido en gran medida", dijo.

Este mismo jueves el BCE revisó claramente al alza sus previsiones de inflación para 2017 en la zona euro, a 1,7%, en lugar de un 1,3% en una anterior previsión de hace tres meses, según anunció Draghi.

En febrero, la inflación en la zona euro llegó al 2%, dentro del margen del objetivo del BCE, que apuesta por una inflación "ligeramente inferior al 2%", lo que a su entender es la definición de la estabilidad de los precios.

Sin embargo, el problema es que ese repunte de la inflación se debe esencialmente al alza de los precios de la energía, que cayeron en 2015 en un contexto de derrumbe de las cotizaciones del petróleo, y a la de alimentos, por naturaleza muy volátiles.

Así, sin estos dos componentes, la inflación se mantiene a un ritmo modesto del 0,9% en febrero.

- ¿Hacia un endurecimiento? -

En este contexto, "en conjunto el BCE mantiene un tono" proclive a su política monetaria "flexible", "pero también empiezan a destilarse elementos" que apuntan hacia un endurecimiento futuro de esta política, constata en una nota Carsten Brezski, economista de ING.

En su discurso de introducción, en el que cada palabra es cuidadosamente sopesada, Draghi no mencionó, por ejemplo, que su institución estaba dispuesta a actuar con todos los instrumentos disponibles en el marco de su mandato, ya que el BCE ya no tiene un "sentimiento de urgencia de que hay que tomar nuevas medidas".

AFP