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El presidente del BCE, Mario Draghi, llega a la comparecencia de prensa posterior a la reunión de la directiva, este jueves 14 de junio en Riga

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El Banco Central Europeo (BCE) suspenderá al final de este año su programa de compra de deuda que durante tres años ha servido para apoyar la economía de la zona euro, indicó este jueves la institución tras una reunión en Riga.

Además, las compras de deuda, hasta ahora de 30.000 millones de euros mensuales, se reducirán a 15.000 millones a partir de octubre y quedarán suspendidas al terminar el año.

El BCE también anunció que mantendría su principal tasa de interés en su mínimo histórico del 0%, mientras que la tasa de depósitos seguirá con un interés negativo de 0,40%.

El fin progresivo del programa masivo de compra de deuda pública y privada, conocido como QE, era muy esperado por los analistas, aunque la institución se reserva la posibilidad de modificar su decisión en función de si se "confirman las perspectivas de inflación".

El QE, anunciado en 2015 con el objetivo de luchar contra la deflación, empezó con compras de grandes cantidades de obligaciones emitidas por los estados, a las que le siguieron a partir de 2016 compras de deuda de las empresas.

En los últimos meses, coincidiendo con la mejora de la economía de la zona euro, el QE ya fue reducido paulatinamente y pasó de los 80.000 millones de euros de compras mensuales de 2016 a los 30.000 millones de euros desde enero.

El programa del BCE ha permitido hasta ahora inyectar 2,4 billones de euros a la economía para facilitar el crédito a las empresas y a los particulares y estimular así el crecimiento y la inflación.

El BCE también indicó que, incluso después de poner fin a su programa de compra de deuda. seguirá apoyando la economía, en particular renovando las fechas de vencimiento de sus antiguas obligaciones.

La institución tampoco aumentará las tasas de interés hasta "mucho después" de que termine el QE, es decir, como muy pronto a mediados de 2019.

Peter Praet, el principal economista del BCE, ya había alimentado las expectativas de la suspensión del programa el pasado miércoles, cuando dijo ser optimista sobre el crecimiento y la inflación.

También estimó que el emisor debía evaluar "si los progresos realizados hasta ahora van sido suficientes" para comenzar a plantearse un abandono "progresivo" del QE.

Por otra parte el BCE rebajó del 2,4% al 2,1% su previsión de crecimiento de la zona euro para 2018, al tiempo que auguró una inflación del 1,7% este año y en 2019, frente a la anterior previsión de 1,4%.

Las previsiones de la institución monetaria, que se reunió este jueves en Riga (Letonia), reflejan el freno de la economía en el primer trimestre así como las "incertidumbres crecientes" por las tensiones comerciales entre Estados Unidos y sus socios.

Para 2019 el BCE mantiene su previsión de crecimiento del 1,9% del PIB y augura un 1,7% en 2020.

En cuanto a la inflación, la institución prevé ahora un aumento del 1,7% este año y el próximo, cercano a su objetivo del 2% a medio plazo.

Las bolsas europeas reaccionaron positivamente, con claras subidas tras el anuncio. París cerró con subida del 1,39%. "Es audaz pero también inteligente" explicó Marcel Fratzscher, presidente del instituto económico alemán DIW.

El euro acusó en cambio la perspectiva de que las tasas de interés no aumentarán por el momento, y oscilaba a la baja ante el dólar, a 1,1661 dólares, en comparación con los 1,1791 dólares del miércoles a las 21H00 GMT.

jpl-cfe/ys/esp/pc-jz/mb

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AFP