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El senador estadounidense John McCain el 8 de febrero de 2017 en el Capitolio, Washington

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El cáncer que afecta al senador estadounidense John McCain es un glioblastoma, un tumor cerebral frecuente y muy agresivo que presenta una de las menores tasas de supervivencia.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) este tumor, producido por una degeneración de los astrocitos, células que juegan un importante papel en la salud de las neuronas, es de los más malignos.

Afecta por lo general a niños y a adultos mayores de 50 años.

La esperanza de vida tras el diagnóstico oscila entre 12 y 16 meses, según las estadísticas médicas, pero puede variar considerablemente en función de cada paciente.

"Todo depende de dónde está localizado el cáncer y de sus efectos sobre el enfermo", explicó en el Washington Post el doctor Frederick Smith, un oncólogo del Chevy Chase de Maryland.

Hasta un 30% de los pacientes sobreviven más de dos años y hasta un 10% más de cinco, agregó.

La edad puede influir en la supervivencia a esta enfermedad. Cuanto más joven se tiene un pronóstico más favorable.

Los otros factores importantes son el estado general de salud del paciente en el momento del diagnóstico y las características moleculares del tumor.

El glioblastoma costó la vida a personalidades estadounidenses como el senador Edward Kennedy, en 2009, a los 77 años de edad, y a Beau Biden, hijo del exvicepresidente Joe Biden, que falleció en 2015 con sólo 46 años.

Kennedy había sido diagnosticado en mayo de 2008 tras un desmayo. Fue operado y su deceso se produjo en agosto de 2009.

A Beau Biden la enfermedad se le diagnosticó en 2013. Fue también intervenido quirúrgicamente y sometido a tratamiento de radioterapia y quimioterapia. Pudo retomar su trabajo, pero el cáncer reapareció y terminó causándole la muerte en mayo de 2015.

A menudo los médicos operan al paciente para extirpar la mayor extensión posible del tumor, pero en los tejidos sanos vecinos sobreviven células cancerígenas que provocan ulteriormente un recrudecimiento de la enfermedad, señalan los oncólogos.

La radioterapia y la quimioterapia son los tratamientos más habituales para intentar contener el cáncer, por lo general de manera infructuosa.

La inmunoterapia, un nuevo tratamiento que puede modificar las células del sistema inmunológico para que puedan reconocer y destruir el cáncer, está siendo objeto de ensayos clínicos en pacientes afectados por un glioblastoma, pero hasta ahora los resultados no han sido concluyentes.

El glioblastoma representa un 55,4% de los gliomas, el conjunto de tumores cerebrales, malignos o benignos, según el American Brain Tumor Association.

Alrededor de 12.400 nuevos casos serán diagnosticados en 2017 en Estados Unidos, de acuerdo a las previsiones de esta asociación.

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AFP