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Unos cascos azules de Naciones Unidas patrullan en la ciudad de Kidal, en el norte de Malí, el 27 de julio de 2013

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El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas condenó el ataque del sábado contra una base de la ONU en Malí, que provocó tres muertes, y advirtió de que podría constituir un crimen de guerra.

En una declaración unánime, los 15 países integrantes del organismo pidieron al Gobierno de Malí que "investigue rápidamente y lleve ante la justicia a los responsables" del ataque, que, dijo, "deberán rendir cuentas". Reiteraron igualmente su "pleno respaldo a la Minusma (la misión de la ONU en Malí) y a las fuerzas francesas que la apoyan".

Dos cascos azules de Guinea y un civil que trabajaba para las Naciones Unidas resultaron muertos el sábado en un ataque con cohetes contra una base de la MINUSMA en Kidal (noreste), reivindicado por el grupo yihadista Ansar Dine.

La declaración del Consejo precisa que el civil muerto era originario de Burkina Faso.

En un comunicado, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, se declaró "sublevado por este ataque mortal" y señaló que, además de los tres muertos, se registraron 20 heridos entre cascos azules y personal civil de la ONU, cuatro de ellos de gravedad.

La MINUSMA tomó disposiciones inmediatas para ayudar a los heridos y reforzó la seguridad de su personal, indicó la ONU.

"Estos ataques contra la Minusma, reafirmó Ban, no alterarán la determinación de las Naciones Unidas de respaldar al gobierno de Malí, las partes signatarias del acuerdo de paz y al pueblo de Malí en sus esfuerzos para alcanzar una paz y una estabilidad duraderas". El secretario general de la ONU destacó "la necesidad imperiosa de llevar a los autores de este ataque ante la justicia" y recordó que "los ataques contra cascos azules pueden constituir crímenes de guerra de acuerdo con las leyes internacionales".

AFP