AFP internacional

Unos corredores de la Bolsa de Nueva York trabajan durante la sesión del 24 de mayo de 2017

(afp_tickers)

El programa económico y presupuestario de Donald Trump se basa en una recuperación duradera en Estados Unidos, pero la debilidad de esta última hace que muchos analistas consideran esos objetivos demasiado optimistas.

A pesar de que el crecimiento económico de Estados Unidos en el primer trimestre fue revisado al alza, al 1,2% en relación al mismo período de 2016, contra el 0,7% anunciado precedentemente, sigue siendo un aumento modesto respecto al cuarto trimestre del año pasado (+2,1%).

El invierno no es generalmente propicio para la actividad económica y los gastos de consumo, que constituyen la locomotora de la economía estadounidense, apenas aumentaron un 0,6%, su menor incremento desde 2009.

En lo que concierne a las empresas, las inversiones salieron del marasmo gracias a un aumento espectacular (+28,4%) de las inversiones en pozos petroleros y minería, sector sostenido por los esfuerzos de la administración Trump para relanzar la producción de energía.

Pero los 'Trumponomics' se basan en el presupuesto de un crecimiento del 3% en 2018, que se mantendría durante una década.

Tales previsiones subyacen a sus previsiones presupuestarias, que acaban de ser presentadas.

El crecimiento se aceleraría en el segundo trimestre, prevén los economistas. El barómetro, habitualmente optimista, de la Fed de Atlanta prevé un crecimiento del 3,7%, siempre en relación al mismo período del año pasado, mientras que los economistas de Macroeconomics prevén uno del 3,2%.

"Pero incluso con una expansión de alrededor del 3% en el segundo trimestre, el crecimiento del primer semestre apenas llegará al 2%. Y no veo motivos para creer que las empresas y los hogares van a gastar más en los próximos meses", argumenta Joël Naroff, economista independiente.

- Una contabilidad "confusa" -

"Aunque la economía crezca un 3% en el horizonte previsible, las empresas deberán invertir mucho más" en medios de producción. "Es la única manera de recuperar la productividad, que hasta ahora va muy mal", agregó este experto.

El plan de la administración Trump para acelerar el crecimiento consiste en reducir los impuestos -sobre todo los que pagan las empresas-, desregular el sector financiero y estimular las exportaciones.

"Sé que hay muchos economistas que exponen razones por las que no podemos crecer estructuralmente a ese ritmo, pero creemos firmemente que la economía puede recuperar una tasa de crecimiento del 3% o más en este país", insistió el jueves Steven Mnuchin, el secretario del Tesoro de Donald Trump, al defender su proyecto de presupuesto 2018 en el Congreso.

Desde 2000, el promedio de crecimiento anual en Estados Unidos no supera el 2% a causa de la crisis financiera de 2008, la ausencia total de mejora de la productividad y el envejecimiento de la población.

Este último factor apenas cambiará si prosiguen las políticas antinmigración.

Si los datos se remontan a 1947, el crecimiento medio anual fue del 3,2%.

El secretario del Tesoro se mantuvo a la defensiva frente a los ataques de los legisladores demócratas de una comisión del Senado, que le reprochaban "los cálculos imprecisos" del proyecto de presupuesto.

Algunos incluso denunciaron con vigor un doble cálculo de las proyecciones de crecimiento.

De acuerdo con el secretario del Tesoro, las reducciones de impuestos se financiarán por sí mismas, sin incrementar el déficit, gracias al crecimiento económico que provocarán... las reducciones de impuestos.

Unas matemáticas "que harían ruborizar al propio Bernard Madoff", aseguró el demócrata Ron Wayden al evocar al estafador de Wall Street, responsable del mayor esquema Ponzi de la historia. "¡Realmente incierto!", agregó su colega de Nueva Jersey Bob Menéndez.

Mnuchin aseguró que no había doble contabilidad y que "esto no es una tontería": "no hemos avanzado lo suficiente en la reforma impositiva como para modelizar todos los impactos", explicó.

También habrá que tener en cuenta la política monetaria de la Reserva Federal, que percibe las potenciales medidas de recuperación de Donald Trump como "un riesgo mayor" para sus previsiones de crecimiento e inflación.

Con dos aumentos de las tasas anunciados para este año, a las que se agrega la reducción prevista de los activos acumulados tras la crisis de 2008, que tendrá por efecto aumentar el coste del crédito, la Fed podría entorpecer las ambiciones de Donald Trump.

AFP

 AFP internacional