AFP internacional

Una estatua frente a la bolsa de Nueva York, el 16 de febrero de 2017

(afp_tickers)

Aunque no lleva ni 100 días en la Casa Blanca, el presidente Donald Trump hace alarde de haber vigorizado la economía estadounidense, pero la fortaleza del dólar amenaza sus promesas.

El propio Trump lo dijo esta semana al diario Wall Street Journal. "Nuestro dolar se está valorizando mucho y, en parte, eso es culpa mía porque la gente me tiene confianza", dijo. "A la larga, eso será un daño", admitió.

Desde su victoria en las elecciones de noviembre, los principales indicadores de la mayor potencia del planeta dan muestra de una economía cada vez más saludable.

Tanto la confianza de los consumidores como Wall Street alcanzaron niveles récord gracias a las promesas de Trump de rebajar impuestos, aumentar el gasto en infraestructura y eliminar reglamentaciones económicas.

Como consecuencia de eso, los inversores se lanzaron comprar en los mercados estadounidenses, empujando el alza del dólar que, además, ya venía subiendo. En un año, el dólar se encareció 6% en relación a una canasta de seis grandes monedas.

- La mejor entre las más avanzadas -

"El dólar está alto porque la economía de Estados Unidos se desempeña actualmente mejor que cualquier otra economía avanzada", dijo Barry Bosworth, de la Brookings Institution.

Trump no puede atribuirse todo el éxito. Al subir las tasas de interés dos veces desde diciembre, la Reserva Federal también le dio un envión al dólar al reducir el flujo de crédito y atraer a los inversores con la perspectiva de mayores ganancias.

Para Estados Unidos el dólar fuerte no es totalmente malo: reduce el costo de las importaciones y el flujo de liquidez permite prestar a bajo costo.

En contrapartida, las exportaciones estadounidenses sufren con el dólar caro y, en los hechos, eso compromete el objetivo de Trump de reducir el déficit de la balanza comercial, especialmente la de bienes manufacturados, que está muy castigada por la competencia de los productos de China y México.

"Hay una contradicción que remonta a uno de los principales mensajes de su campaña", dijo Nathan Sheets, subsecretario del Tesoro para asuntos internacionales durante la presidencia de Barack Obama.

Eswar Prasad, académico de la Universidad Cornell dijo que Trump admitió que ha llegado a un callejón sin salida.

"Trump parece reconocer la realidad económica de que un dólar más fuerte puede hacer más difícil alcanzar alguno de sus objetivos", dijo.

Desde mediados de la década de 1990, Estados Unidos defendió la fortaleza del dólar, por considerar que torna más firme y atractiva a su economía.

Sin embargo, con el ojo puesto en el enorme déficit comercial estadounidense, Trump ve las cosas en forma diferente.

Así como "hay muy buenas cosas con un dólar fuerte" también "es muy difícil competir cuando el dolar es fuerte y otros países devalúan sus monedas", dijo al Wall Street Journal.

Empero, el margen de maniobra del presidente es reducido.

"Los comentarios de presidentes y ministros de finanzas sobre la tasa de cambio tienen una corta esperanza de vida", dijo Bosworth de Brookings.

- Margen de maniobra -

Con varias vacantes a llenar en la dirección de la Reserva Federal, Trump podría optar por elegir a partidarios de mantener bajas las tasas para así diluir el elevado valor del dólar. Sin embargo, una decisión de ese tipo chocaría con el Congreso, que debe confirmar a los nominados a la Fed.

La única esperanza de Trump para atemperar los efectos del dolar caro es aplicar tarifas de importación que tornarían menos competitivas las mercaderías extranjeras.

Y, según Prasad, las declaraciones de Trump sugieren que su administración estaría preparada para aplicar mano dura en el comercio.

Sin embargo, antes de eso Trump debería clarificar las cosas dentro de su propia administración. A fines de febrero, el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, dijo estar favor de un dolar fuerte "a largo plazo" lo cual lo convertiría en una estable moneda de reserva, según estimó.

"La nueva administración aún está trabajando" en la elaboración de su política, dijo Sheets. "Queda por ver cuál de las visiones de la administración, se adoptará", afirmó.

AFP

 AFP internacional