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El mediador de la ONU Matthew Nimetz se dispone a hacer una declaración pública tras las primeras conversaciones con Grecia y Macedonia sobre el conflicto por el nombre de esta última, el pasado 30 de enero en Atenas

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Las negociaciones sobre el futuro nombre de Macedonia enrarecieron el clima político en Grecia, cuyo gobierno acusa a la oposición de derecha de querer sacar rédito de la manifestación prevista el domingo en Atenas.

El gobierno griego es favorable a resolver el litigio con su vecino, que se remonta a 1991, aceptando a priori "un nombre compuesto" como Macedonia del Norte o Nueva Macedonia para designar a la exrepública yugoslava y distinguirla de la provincia fronteriza homónima del norte de Grecia.

Pero muchas organizaciones, algunas de la diáspora griega, eclesiásticos o pequeños partidos griegos de ultraderecha o de la izquierda nacionalista se oponen.

Bajo el eslogan "Macedonia es griega", está prevista una manifestación el domingo en la plaza Syntagma de Atenas, escenario de protestas violentas durante la crisis griega (2010-2014).

"Es la primera vez en años que habrá una concentración masiva después de las grandes movilizaciones de la crisis", señala Manos Papazoglou, profesor de ciencias políticas en la universidad del Peloponeso.

Los organizadores esperan la participación de más de un millón de personas, "el triple" de hace 15 días en Tesalónica.

- Reacción social -

Ese 21 de enero, al menos seis diputados del principal partido de la oposición de derecha, Nueva Democracia (ND), y otros tanto de la formación neonazi Amanecer Dorado participaron en la protesta de Tesalónica, pese a que se suponía que no tendría carácter político.

"Ni el gobierno ni la oposición contaban con un número tan alto de participantes, por eso la manifestación de Atenas es muy seguida por la clase política", afirma a la AFP Manolis Alexakis, profesor de sociología política en la Universidad de Creta.

Los organizadores aseguran que la manifestación del domingo está destinada a "enviar un mensaje fuerte a la vez en el interior del país y en el extranjero". "Todos somos patriotas", afirmó Nina Gatzouli, coordinadora de las asociacioones de la diáspora, insistiendo en que "no hay partidos".

Pero para los analistas, la manifestación va cobrando carácter político y ofrece la ocasión de denunciar las políticas de austeridad aplicadas por el primer ministro de izquierda Alexis Tsipras en contra de sus promesas electorales.

"La plaza Syntagma será el punto de encuentro de diferentes grupos heterogéneos movidos por distintos sentimientos, desde una profunda preocupación por la disputa del nombre hasta un malestar con la política del gobierno", declaró a la AFP Nikolaos Tzifakis, profesor de ciencias políticas de la universidad del Peloponeso.

- Polarización -

El gobierno acusa a la oposición de querer transformar la manifestación en un acto antigubernamental.

Kyriakos Mitsotakis, de la directiva de ND, afirmó que "cada diputado tiene la opción personal de participar o no" en ella.

"Los griegos siempre estuvieron muy interesados por los temas nacionales que a menudo han polarizado la vida política", afirma el profesor Papazoglou.

Manolis Alexakis advierte que con frecuencia las protestas "que pretextan" un tema nacional, "dejan un espacio libre para los extremos, sobre todo la extrema derecha".

Varios neonazis vandalizaron, después de la manifestación de Tesalónica, el monumento municipal en memoria del Holocausto.

En Atenas, diversas asociaciones llamaron a los migrantes a extremar la prudencia.

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AFP