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Theresa May sale del número 10 de Downing Street, su residencia oficial, para dirigirse al Parlamento británico, este martes 14 de marzo en Londres

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La primera ministra británica, Theresa May, no puede frenar fácilmente el referéndum de independencia de Escocia, como el Gobierno español en Cataluña, estimaban este martes los analistas, pero podría retrasarlo para que no interfiera con el Brexit.

Los medios británicos tildaron este martes de "emboscada", según el diario The Times, el anuncio de la jefa de Gobierno escocés, Nicola Sturgeon, de que la semana que viene iniciará los trámites para celebrar el plebiscito entre finales de 2018 y principios de 2019, cuando las negociaciones de divorcio con Bruselas estén a punto de finalizar.

"¡Quita tus manos de nuestro Brexit!", titulaba vehementemente el periódico The Daily Mail, mientras The Guardian destacaba que el anuncio de Sturgeon "eclipsó" uno de los días más esperados por los partidarios del Brexit, la aprobación por el Parlamento de la ley que da luz verde a May para iniciar la ruptura con la Unión Europea (UE).

"El calendario es totalmente inaceptable" para May, dijo una fuente gubernamental sin identificar al The Times, a la vez que The Telegraph citaba a otra fuente próxima que aseguró que la primera ministra no tolerará el plebiscito "hasta varios meses después de la salida de la UE".

"No es momento de politiqueo ni de crear incertidumbre", reiteró este martes May en respuesta a Sturgeon. El Parlamento británico, en el que los conservadores de May tienen mayoría absoluta, debe dar su visto bueno al referéndum una vez lo solicite el Parlamento escocés.

El anterior referéndum, en septiembre de 2014 —donde el unionismo se impuso por un 55% de los votos frente a un 45%—, fue resultado del Acuerdo de Edimburgo, firmado por el entonces Gobierno central de David Cameron y el regional escocés de Alex Salmond. En un nuevo acuerdo similar, May podría imponer una fecha más conveniente para ella, pero difícilmente vetarlo.

- El Reino 'Desunido' -

En Downing Street "no creen que sea posible pararlo", explicó a la AFP Quentin Peel, del instituto de análisis londinense Chatham House. "Lo que tratarán de hacer es retrasarlo hasta que haya una decisión sobre la salida británica" de la UE, añadió.

"Estamos en tierras ignotas", advirtió Peel, alertando del peligro que supondría para May "la amenaza escocesa combinada con una rebelión norirlandesa".

Como en el caso de Escocia, los norirlandeses votaron a favor de permanecer en la UE, pero se vieron superados por la suma de ingleses y galeses. El partido republicano norirlandés Sinn Féin ha planteado ya la posibilidad de un referéndum de unión a Irlanda.

Otros alertan de que el resultado de las negociaciones con la UE podría empeorar la situación si el acuerdo no es bueno, en un momento en que los sondeos revelan un empate a 50% entre independentistas y unionistas en Escocia.

"Cuanto más retrase" el referéndum, "más veces el Partido Nacional Escocés dirá: 'Estás tratando de arrastrarnos fuera de la UE sin nuestro permiso", aseveró a la AFP John Springford, director de investigaciones del Centro para la Reforma Europea, con base en Londres.

Lo más llamativo, declaró a la AFP el eurodiputado alemán Manfred Weber, es que May "no está logrando unir al país tras ella" y que "hay una fractura creciente en el Reino Unido".

- Londres y Madrid -

El Gobierno español, dirigido por el conservador Mariano Rajoy, esgrime "la indisoluble unidad de la nación española" pactada en la Constitución para no conceder el referéndum a Cataluña, mientras que, en cambio, el carácter contractual del Tratado de la Unión entre Inglaterra, Escocia, Irlanda del Norte y Gales, que alumbró el Reino Unido en 1707, no descarta la posibilidad de la independencia.

Un columnista del diario The Daily Telegraph, Fraser Nelson, especulaba con que May frenara el referéndum como Rajoy antes de responder que "eso no sería muy británico", sin más precisiones.

El anuncio de Sturgeon el lunes coincidió con la condena a dos años de inhabilitación del expresidente catalán Artur Mas por desobedecer a la justicia al celebrar una consulta sobre la independencia en 2014.

Para David McCrone, profesor de la Universidad de Edimburgo y especialista en nacionalismos comparados, "May puede legalmente frenar el referéndum, pero sería políticamente estúpido".

"Podría tratar de posponerlo hasta una fecha que le convenga, pero negarlo se interpretaría como un signo de que renunció" a seducir a los escoceses.

Convencer a los norteños de que la unión hace la fuerza justo cuando Londres rompe con Europa podría ahora resultar más difícil que en 2014.

"Creo que esta vez hay grandes posibilidades de que Escocia se independice", estimó Sangford. "Los sondeos revelan un empate y tenemos por delante dos años de negociaciones muy divisivas con la UE".

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AFP