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Sede de la BEA, la oficina de investigación y análisis de la aviación francesa, el 13 de marzo de 2016 en Le Bourget, a las afueras de París, donde se investiga la tragedia del avión Airbus A320 de Germanwings, estrellado en los Alpes por su copiloto

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Las incógnitas del drama del vuelo de Germanwings pusieron en marcha una investigación sin precedentes para la justicia francesa, que busca "llegar hasta el final" de un caso que involucra a víctimas de 19 países y que también está siendo juzgado en Alemania.

Apenas una hora y media después del anuncio de la caída del avión, el fiscal de Marsella, Brice Robin, y el general de la gendarmería francesa, David Galtier, sobrevolaron la zona donde el avión quedó casi pulverizado y donde era difícil detectar restos desde el cielo.

La investigación técnica sobre las causas de la caída del vuelo entre Barcelona y Dusseldorf, la ciudad de destino a donde nunca llegó, se desarrolló de manera "rápida", gracias al análisis de las cajas negras encontradas al poco tiempo y a las grabaciones de radar, dijo una fuente judicial.

Las autoridades llegaron a la conclusión que el copiloto, Andreas Lubitz, estrelló voluntariamente el avión, pero como Lubitz murió la justicia no se puede seguir con el caso por asesinato, aunque sí se pudo indagar sobre posibles responsabilidades penales. Tres meses después del accidente se abrió una causa judicial contra quien resulte responsable por homicidio involuntario.

La principal hipótesis de la investigación es "¿Cómo se puede conciliar el secreto médico con la información que deben tener las autoridades de control y el empleador sobre el estado de salud de un asalariado que es piloto de avión?"

Sin embargo, la investigación se enfrenta a una serie de complicaciones, ya que la casa matriz de Germanwings, Lufthansa, está domiciliada en Alemania, donde rigen otras leyes sobre la responsabilidad corporativa y el estatuto del secreto médico. Los jueces alemanes y franceses llevan investigaciones separadas que requieren asistencia judicial y traductores.

Para intentar que el caso avance, los magistrados se reunieron en La Haya, en la sede de la organización europea encargada de ayudar a las jurisdicciones nacionales a trabajar conjuntamente.

En España también se abrió una causa judicial en la Audiencia Nacional, pero fue cerrada cuando se descartó la pista de un acto "terrorista".

Hoy la investigación francesa sigue, bajo secreto de instrucción y el fiscal no desea expresarse en este etapa del proceso.

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AFP