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Las fuerzas iraquíes preparan su avance en el casco viejo de Mosul el 16 de abril de 2017, en el marco de la ofensiva para recuperar la ciudad de manos del grupo yihadista Estado Islámico

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Desde que empezó hace seis meses la ofensiva para recuperar Mosul, las fuerzas iraquíes han logrado avances importantes, pero la batalla contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI) está lejos de haber terminado, advierten varios expertos.

Las fuerzas iraquíes, apoyadas por la coalición internacional antiyihadista liderada por Estados Unidos, "habrán terminado pronto la operación de reconquista de Mosul", la segunda ciudad de Irak, en manos del EI desde junio de 2014, estima Patrick Martin, especialista de Irak en el Institute for the Study of War de Washington.

Pero "los últimos barrios serán más difíciles de recuperar, sobre todo la ciudad vieja y los barrios que quedan en el noroeste de Mosul", en el norte del país.

El avance en la ciudad vieja, un dédalo de callejuelas estrechas donde al parecer residen aún cientos de miles de civiles, se presenta arduo y lento.

"No se puede entrar con vehículos, así que es una operación a pie", indica el general Rick Uribe, uno de los responsables dentro de la coalición internacional. "A veces, es un buen día si avanzamos 50 metros", añade.

Las fuerzas iraquíes lanzaron la operación para recuperar Mosul el 17 de octubre. Unos 30.000 miembros del ejército, de la policía y del contraterrorismo están implicados en esta batalla.

Estas fuerzas reconquistaron la parte oriental de esta ciudad partida en dos por el río Tigris poco más de tres meses después, el 24 de enero.

El 19 de febrero, retomaron la ofensiva para reconquistar la parte oeste de la ciudad.

- Hidra yihadista -

Desde entonces, cientos de civiles han muerto en los combates y más de 200.000 personas han sido desplazadas.

La coalición internacional declaró haber desempeñado "probablemente" un papel en la muerte de civiles en Mosul, acusando sin embargo a los yihadistas de utilizar a los habitantes como "escudos humanos".

Para el EI, perder Mosul sería un gran desastre, ya que la ciudad es su último gran bastión urbano en Irak.

Sin embargo, "terminar en Mosul no quiere decir que se haya terminado para Dáesh [acrónimo en árabe del EI] en Irak", valora el general Uribe. "Aún hay un número significativo de sectores en Irak que requerirán ser limpiados de Dáesh", añade.

Según el comando conjunto de operaciones, una estructura iraquí que coordina la lucha antiyihadista, el EI ha perdido mucho terreno desde sus rápidas conquistas de 2014.

Aunque entonces consiguió apoderarse del 40% del territorio iraquí, ahora solo posee el 6,8%, indicó el 11 de abril el general Yahya Rassul, portavoz de este comando conjunto.

Pero los yihadistas siguen presentes en zonas del oeste de Mosul y de la provincia occidental de Al Anbar. Y, según Patrick Martin, han "reconstituido capacidades de ataque en la provincia de Diyala (este) o en la central de Salaheddin".

"Las victorias [iraquíes] en Mosul ocultan el resurgimiento del EI en otras provincias", advierte el analista, y el grupo conserva una gran capacidad para perpetrar mortíferos ataques suicidas.

Una victoria contra el EI en Mosul dejará a Irak enfrentado a problemas difíciles. Las disputas políticas entre el Estado central y la región autónoma del kurdistán por el control de territorios en el norte podrían resurgir con fuerza.

Y el país deberá hacer frente a duras consecuencias de esta violenta guerra, como la reconstrucción de ciudades devastadas o cientos de miles de civiles desplazados. Sin contar los miles de niños desescolarizados desde hace años que podrían constituir una generación perdida.

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