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Varios rohinyás se dirigen a un punto de registro el 3 de diciembre de 2017 cerca de Shah Barir Dip, en el distrito de Cox's Bazar (Bangladés), adonde llegaron la noche anterior desde Birmania, a la que pertenecen las montañas que se ven al fondo

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Las fuerzas de seguridad birmanas participaron en la masacre de diez rohinyás en septiembre, reconoció este miércoles el Estado Mayor del Ejército de Birmania, que también admitió por primera vez abusos cometidos durante una ofensiva que provocó un éxodo masivo de la minoría musulmana del país.

La masacre tuvo lugar en el pueblo de Inn Din, en el estado de Rakáin, según un mensaje de esta misma fuente publicado en la red social Facebook, mientras aumentaban las tensiones entre los rohinyás y las fuerzas de seguridad y etnias locales de Rakáin, tras el asesinato de un vecino del pueblo.

"Algunos habitantes de la aldea de Inn Din y miembros de las fuerzas de seguridad confesaron que mataron a 10 terroristas bangladesíes", dijo el oficial en su mensaje de Facebook, en alusión a los rohinyás y culpando a los militantes de provocar disturbios en la aldea.

En el mensaje también confirmó por primera vez la existencia de una fosa común de rohinyás en el estado de Rakáin, tras una ofensiva liderada por el ejército contra militantes de la minoría a finales de agosto.

Refugiados rohinyás en Bangladés han narrado en numerosas ocasiones masacres, violaciones y torturas perpetradas por las fuerzas de seguridad birmanas y por bandas de pobladores de Rakáin.

Estas acusaciones, que fueron confirmadas por medios de comunicación y organizaciones de derechos humanos, hicieron que Estados Unidos y la ONU acusaran a Birmania de limpieza étnica y suscitaron dudas sobre si la represión pudo haber sido un genocidio.

Pero el ejército birmano ha negado hasta ahora estas acusaciones, aclarando cualquier delito en una investigación interna.

En su explicación sobre la masacre de Inn Dinn el Estado Mayor declaró que las fuerzas de seguridad capturaron a 10 rohinyás antes de matarlos, mientras la violencia envolvía el pueblo y sus alrededores.

"Se tomarán medidas de acuerdo con la ley contra los habitantes que estuvieron implicados y los miembros de seguridad que rompieron las reglas de compromiso", añadió el post en Facebook.

- 'Reconocimiento sorprendente' -

El jefe del Ejército birmano, Min Aung Hlaing, así como la líder civil del país, Aung San Suu Kyi, prometieron en repetidas ocasiones castigar a toda persona declarada culpable de abusos.

Pero, hasta ahora las autoridades birmanas sólo culparon a los militantes rohinyás por causar una catástrofe humanitaria que dejó a 655.000 personas de esta minoría en míseros campamentos en Bangladés.

"Este es un reconocimiento bastante sorprendente sobre crímenes por parte del ejército birmano", considera el analista político Richard Horsey.

"Podría no ser una coincidencia", tuitéo Horsey, que este reconocimiento llegue el mismo día en que dos periodistas de Reuters fueron formalmente imputados por vulnerar "el secreto de Estado".

Si son declarados culpables, los ciudadanos birmanos Wa Lone, de 31 años, y Kyaw Soe Oo, de 27, podrían ser castigados con condenas de hasta 14 años de prisión.

Los dos periodistas fueron detenidos hace un mes bajo la draconiana Ley de Secretos Oficiales, después de que supuestamente dos policías les entregaran documentos clasificados durante una cena.

Ambos habían cubierto ampliamente la campaña militar en Rakáin, aunque Reuters rechazó comentar si estaban específicamente informando sobre la fosa común en Inn Din.

Las familias de los periodistas dieron a entender que les habían tendido una trampa, porque su detención tuvo lugar pocos minutos después de salir del restaurante donde cenaron con los dos policías.

Los cargos en su contra provocaron la indignación en todo el mundo y organizaciones de derechos humanos y diplomáticos pidieron su liberación inmediata.

"Estos cargos son una farsa judicial y deberían ser abandonados", dijo Phil Roberston, vicedirector para Asia de Human Rights Watch (HRW). Los reporteros volverán al tribunal el 23 de enero, cuando los jueces decidirán si aceptan el caso.

Gran parte de la población de mayoría budista de Birmania apoya al ejército en lo que ellos llaman una campaña justificada contra los militantes rohinyás, después de que sus ataques a los puestos de policía fronterizos dejaran una docena de muertos en agosto pasado.

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AFP