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El exbroker francés Jerome Kerviel se marcha de un tribunal en Versalles, a las afueras de París, el 23 de septiembre de 2016

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La justicia francesa condenó este viernes en apelación al exbróker Jerome Kerviel a pagar un millón de euros a Societé Generale por las pérdidas millonarias que provocó cuando trabajaba para ese banco, una cifra muy inferior a los 4.900 millones de euros de su condena en primera instancia.

El tribunal de apelación de Versalles le declaró "parcialmente responsable" del prejuicio al banco y fijó en un millón de euros el monto por daños y perjuicios.

El exbróker, de 39 años, ya fue condenado por la justicia penal a cinco años de prisión (tres de ellos firmes) por sus operaciones financieras de alto riesgo, que en 2008 hicieron perder al banco 4.900 millones de euros.

"La justicia avanza (...) el combate continúa", dijo Kerviel tras la sentencia, reafirmando que considera "no deber nada" a su antiguo banco y que pedirá una revisión del juicio con la esperanza de ser declarado totalmente inocente.

Société Générale se felicitó, por su parte, por una decisión "totalmente satisfactoria", dijo el abogado del banco, Jean Veil.

Kerviel, considerado por sus detractores como un estafador y por sus partidarios como cabeza de turco, siempre dijo que el banco conocía sus operaciones de alto riesgo, mientras que Société Générale le considera el único responsable de las pérdidas colosales.

En 2014, el tribunal de casación confirmó su sentencia penal por abuso de confianza, falta y fraude.

Pero en la parte civil, que incluye la demanda de daños y perjuicios, la justicia consideró este viernes que el banco no podía reclamarle la totalidad de las pérdidas porque los mecanismos de control de Société Générale no funcionaron correctamente.

"En este caso, la justicia no ha funcionado", dijo a la AFP el abogado de Kerviel, David Koubbi, antes de conocerse la sentencia, y reafirmó que busca una sentencia absolutoria para su cliente.

"No existe ni el más mínimo informe ni la más mínima prueba de que perdieron 4.900 millones de euros", afirmó Kerviel en una entrevista concedida a la radio France Info.

"Mis superiores del banco sabían lo que hacían, por lo que no les debo nada", añadió.

Durante el juicio de apelación, el banco reconoció "debilidades y negligencias" en sus sistema de control, pero insistió en que las pérdidas fueron provocadas por las "actuaciones fraudulentas" de Kerviel.

Para el banco, este juicio es clave también porque en 2009 y 2010 recibió 2.200 millones de euros del Gobierno francés en concepto de ayuda a las empresas deficitarias y víctimas de fraude.

Pero el Ejecutivo ya ha dado a entender que podría poner en duda esa ayuda si la justicia reconoce los fallos del sistema de control del banco.

"Sacaremos las conclusiones" tras la sentencia, dijo este viernes el secretario de Estado de presupuesto, Christian Eckert, a la radio Europe 1.

La prensa reveló en julio que en mayo de 2008 la fiscalía tuvo acceso a un "informe secreto" en el que se denunciaba el interés del banco en argumentar que el fraude fue tan complejo que convirtió en "inoperantes" sus sistemas de control.

Cuando se reveló el contenido del informe, que según la prensa fue rápidamente "enterrado", el abogado de Kerviel habló de "maniobras nauseabundas".

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AFP