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Un hombre saudita en una estación de gasolina de Yedá, el 28 de diciembre de 2015

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Enfrentada a un déficit presupuestario récord ligado al hundimiento de los precios del petróleo, Arabia Saudita tuvo que reducir las generosas subvenciones a los combustibles y la electricidad, una medida que tendrá un impacto doloroso en una población acostumbrada al Estado providencia.

De forma drástica e inesperada, el primer exportador mundial de crudo aumentó hasta un 80% el precio de los productos petroleros y alrededor de un 70% el de la electricidad y el agua.

Estas medidas forman parte de un plan tendente a reducir la dependencia respecto al petróleo.

"Es el comienzo de un programa global para edificar una economía fuerte" con "una diversificación de las fuentes de ingresos", declaró el rey Salmán en el Consejo de ministros que adoptó el presupuesto para 2016 y las medidas de austeridad.

El reino, cuya producción petrolera alcanzó este año la suma récord de 10,4 millones de barriles diarios, registró en 2015 un déficit presupuestario nunca visto, de 98.000 millones de dólares (unos 89.800 euros).

El presupuesto 2016 prevé un déficit, el tercero consecutivo, de 87.000 millones de dólares.

En 2015, los ingresos retrocedieron a 162.000 millones de dólares, el nivel más bajo desde la crisis financiera de 2009, lo que representa una caída de 42% con respecto a los 260.000 millones de dólares de 2014. El retroceso se debe a una bajada de 123.000 millones de dólares de los ingresos petroleros.

Arabia Saudita anunció que iba a aumentar las tasas aplicadas a los servicios sociales para consolidar sus ingresos no petroleros.

"Debemos racionalizar los gastos no esenciales", dijo el ministro saudita de Finanzas, Ibrahim al Asaf.

- Diversificar la economía -

Los ingresos no petroleros aumentaron este año a 36.600 millones de dólares, representando por primera vez el 27% del conjunto de los ingresos del Estado.

"Esta contribución sigue siendo muy limitada y debe aumentar", dijo a la AFP el economista saudita Abdulwahab Abi Dahesh, que piensa que el Gobierno va crear nuevos impuestos.

Las nuevas medidas, que incluyen una subida de los precios de los pasajes de avión para los vuelos interiores, de los cigarrillos y de las bebidas no alcohólicas, afectarán a los sectores de bajos ingresos, acostumbrados desde hace décadas a servicios públicos accesibles y a productos baratos.

Desde el lunes, centenares de automovilistas hicieron fila en las estaciones de servicio para cargar gasolina antes de la subida de los precios.

Abu Othman, de 63 años, opinó que a pesar del aumento, los precios del combustible siguen siendo "razonables".

"Esas medidas son normales en las circunstancias actuales", dijo a la AFP mientras llenaba el depósito de su vehículo.

La subida de precios provocó una ola de comentarios en las redes sociales, principal medio de expresión en Arabia Saudita, donde los medios de comunicación son controlados por el Estado.

"Los ricos pueden salvarse, pero los pobres dependen del gobierno", advirtió en un tuit Fahad al Owain. "El fin de las subvenciones golpeará a la clase media, de la cual forman parte la mayoría de los habitantes", explicó.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) había advertido a Arabia Saudita que corría el riesgo de agotar sus reservas de divisas, en un monto de 732.000 millones de dólares, en cinco años, si se demoraba en reducir las subvenciones y diversificar su economía.

Para cubrir parte del déficit, Arabia Saudita utilizó 80.000 millones de dólares de reservas en 2015 y emitió bonos del tesoro en el mercado local por 20.000 millones de dólares.

AFP