Discreto pero influyente, el fiscal general israelí Avichai Mandelblit, un excolaborador de Benjamin Netanyahu, ha entrado en la historia del país por inculpar a un primer ministro en el cargo, algo que nunca había sucedido hasta ahora.

Sin embargo este hombre de 56 años de cara redonda y kipá negra, con una barba áspera y gris, no tenía ninguna intención de pasar a la historia.

Fue un "día triste" para Israel y para él mismo, dijo el jueves al presentar los cargos contra Benjamin Netanyahu.

"Tomo esta decisión con el corazón dolido pero sin vacilar", indicó antes las cámaras de televisión antes de leer los principales puntos de acusación por corrupción, malversación y abusos de confianza en diferentes casos.

Avichai Mandelblit fue nombrado fiscal general en Israel en 2016 por Netanyahu pero hoy podría precipitar su caída.

Este personaje a la sombra, respetado, sirvió durante dos años, entre 2013 y 2015, a las órdenes de Netanyahu como secretario general del gobierno, un alto funcionario encargado de organizar y coordinar a diario el trabajo del primer ministro.

Nacido en Tel-Aviv, Mandelblit es un judío ortodoxo que hizo carrera en la fiscalía del ejército. En 2004 fue nombrado fiscal general del ejército y cinco años más tarde recibió el grado de general.

Pero desde que ocupa este puesto estratégico recibió críticas de la derecha por sus investigaciones contra soldados israelíes sospechosos de malversación o violencia contra los palestinos durante una operación militar en 2008 en la Franja de Gaza.

En 2014, tras su salida del ejército, fue investigado por fraude y abuso de confianza en el caso Herpaz, el nombre de un oficial condenado por haber facilitado el nombramiento de un jefe de Estado Mayor. Los cargos fueron abandonados.

Avichaï Mandelblit fue nombrado hace tres años por Benjamin Netanyahu como consejero jurídico del gobierno, el equivalente en Israel del puesto de fiscal general, una función sensible.

Su tarea consiste a la vez en defender jurídicamente la posición del gobierno pero al mismo tiempo, desde 2017, se enfrentaba a un gran dilema sobre si tenía que inculpar a su "patrón".

Criticado por la izquierda, que quería que inculpara a Netanyahu, y por la derecha, que le reprochaba querer perseguir al jefe del gobierno, Mandelblit se encuentra entre la espada y la pared.

Como suele rechazar las entrevistas, Avichaï Mandelblit sigue siendo un enigma para muchos observadores, que desconocen las opiniones políticas de este padre de seis hijos.

Lo que ahora está claro para todo el mundo es que este jurista sin carisma particular se ha convertido en uno de los hombres más influyentes de Israel, capaz de decidir el destino del primer ministro más longevo de la historia del país.

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