Contenido externo

El siguiente contenido proviene de socios externos. No podemos garantizar al usuario el acceso a todos los contenidos.

Refugiados esperando el autobús tras un primer registro policial en la estación de Passau, en el sur de Alemania, el 8 de octubre de 2015

(afp_tickers)

La derecha populista alemana renace de sus cenizas gracias a la preocupación suscitada en el país por la llegada de cientos de miles de refugiados, y espera aprovechar el filón para anclarse en el paisaje político.

"Por supuesto que los refuerza, pero no es mecánico", estima Hajo Funke, politólogo de la universidad libre de Berlín, convencido de que la derecha populista saca provecho de las dificultades de la gestión de la acogida y de los discursos "alarmistas" de los políticos o los medios de comunicación.

La política de puertas abiertas de la canciller alemana, Ángela Merkel, apoyada inicialmente por la opinión pública, causa divisiones en su propio campo y suscita dudas. Según dos sondeos recientes, el 51% de los alemanes tiene "miedo" de la afluencia de refugiados y casi otro tanto la considera imposible de gestionar.

En octubre de 2014, casi un año después de su creación, el movimiento Pegida sacó a miles de personas a la calle cada lunes en su feudo de Dresde (este alemán) para denunciar la "invasión" de los migrantes.

El partido Alternativa para Alemania (AfD), formado en 2013 con una orientación antieuropeísta, organiza sus propias manifestaciones antirrefugiados, igual de virulentas, como en Erfurt (este), donde el miércoles desfilaron 8.000 personas.

- Demanda contra Merkel -

La AfD sube en los sondeos hasta el 7% de las intenciones de voto, por encima por tanto del 5% necesario para entrar en el Bundestag; llega a 9% en Baviera (sur) y a 12% en la antigua RDA.

Durante la oleada de solidaridad con los refugiados, la presidenta de la AfD, Frauke Petry, se ausentó de los medios de comunicación, pero el viernes pidió el "cese inmediato" de la inmigración. Su partido anunció la presentación de una demanda contra Merkel por "tráfico de seres humanos".

Una iniciativa para que "los ciudadanos se planteen la pregunta de si la inmigración incontrolada les beneficia", según un portavoz del partido, Christian Lüth.

Este renacimiento populista sorprende, dado que tanto la AfD como Pegida habían caído brutalmente en las encuestas hace unos meses. Poco observadores apostaban por la supervivencia de Pegida desde la publicación de declaraciones xenófobas y de fotografías de su líder Lutz Bachmann imitando a Hitler y la dimisión en enero de los dirigentes más moderados. En julio, la AfD también se desgarraba entre la corriente conservadora-liberal y otra bastante más a la derecha, encarnada por los representantes del partido en la antigua RDA. El triunfo de estos últimos provocó una implosión y el desplome de las intenciones de voto.

- 'Tabú' -

Más allá de la historia de los dos movimientos, el contexto alemán invita a la prudencia. El populismo en boga en el resto de Europa tropieza aquí con un "tabú de principios" por el pasado nazi, recalcaba Nele Wissmann, del comité de estudios de relaciones franco-alemanas, a finales de septiembre.

El último avance populista se remonta al comienzo de los años '90, coincidiendo con la llegada de refugiados de Yugoslavia. El endurecimiento de la legislación alemana sobre el asilo en 1993, junto con la vigilancia del partido por parte de los servicios de inteligencia interior, lo truncó.

Pese al "potencial sólido" de la AfD, según Timo Lochocki, del Fondo Marshall Alemán, el partido no podrá recurrir a la retórica antiélite y de defensa de la nación en peligro, que permitió el ascenso del Frente Nacional (FN) francés o el UKIP británico. Debe "evitar que la equiparen con la extrema derecha" porque esto "menoscabaría sus oportunidades de forjar una base electoral amplia", explica el investigador en una nota.

Y según Nele Wissmann, la "competencia" entre la AfD y Pegida constituye un obstáculo adicional. En vez de fusionarse, los dos movimientos prevén presentar cada uno candidatos a las elecciones regionales del año que viene, que preceden a las federales de 2017.

AFP