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La directora del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, hace una introducción en el seminario 'Inclusión Financiera: Desafíos macroeconómicos y reguladores' en la sede del FMI, en Washington, el 11 de abril de 2016

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El Fondo Monetario Internacional (FMI) rebajó este martes su pronóstico de crecimiento económico para la zona euro, enfrentada a la crisis migratoria, el temor al terrorismo y el peligro de una salida de Gran Bretaña de la Unión Europea (UE).

El PIB de las 19 economías de la zona euro debería crecer en un 1,5% en 2016, según las proyecciones del FMI, que rebajó en dos décimas sus estimaciones en relación a lo que había anunciado en enero. En 2017, el PIB de la zona euro debería registrar una expansión del 1,6%, en vez del 1,7% anunciado antes.

El FMI señala que el referendo convocado en junio en Gran Bretaña crea "incertidumbre" entre los inversores. A esto se agrega en Europa "la tragedia de la llegada masiva de refugiados, principalmente de Oriente Medio [que] acentúa las tensiones políticas" y "pone a prueba la capacidad de absorción del mercado laboral de la UE, así como el sistema político".

"Alimenta el escepticismo en cuanto a la integración económica, así como la gobernanza de la UE" e impide a los dirigentes tratar los problemas heredados de la crisis, explica el FMI.

El debate político está "cada vez más orientado hacia el interior", lo que promueve un aislamiento que podría dañar la economía de la zona euro, observó Maurice Obstfeld, economista jefe del FMI.

Estos, y otros factores, "podrían tener como resultado un regreso a políticas más nacionalistas e incluso proteccionistas", advirtió. "El miedo al terrorismo también cumple un rol", añadió.

La "modesta recuperación" económica en Europa continuará, señala el FMI, pero seguirá afectada por los altos niveles de deuda y el lento crecimiento de la productividad que contrarrestan los efectos positivos de un petróleo barato y tasas históricamente bajas.

Ante estos desafíos el FMI alienta al Banco Central Europeo (BCE) a utilizar "todos los instrumentos disponibles" para apuntalar la economía europea "hasta que alcance los objetivos de estabilidad de precios".

La inflación, que en 2015 fue nula, seguirá en niveles muy bajos en 2016, 0,4%, y llegaría hasta el 1,1% en 2017, muy lejos del objetivo del BCE de mantenerla por debajo pero cerca del 2%.

A principios de marzo, el BCE reforzó su arsenal de medidas para tratar de estimular la economía, reduciendo su principal tasa al 0% y aumentando el programa de compra de activos a 80.000 millones de euros mensuales. El BCE aseguró que mantendría estas medidas por un largo periodo. Estas medidas "apoyaron la reactivación mejorando la confianza y la situación financiera", subrayó el FMI.

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AFP