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La directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, en rueda de prensa el 16 de abril en Washington

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Ministros de finanzas de todo el mundo pidieron este sábado un compromiso para impulsar el desarrollo, durante la reunión de primavera boreal del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, empañada por las preocupaciones de estancamiento y algunas señales de discordancia.

Los líderes de las finanzas mundiales insistieron una y otra vez con el mensaje de que cada país debe asumir sus responsabilidades para el crecimiento, y buscaron mantener una mirada "positiva" ante las perspectivas, sin eludir alertas sobre los riesgos existentes.

Sin embargo, con el aumento del número de países en desarrollo que golpean las puertas de las dos instituciones en busca de apoyo para administrar la caída de los precios de las materias primas, no hay una respuesta clara a los llamados para organizar un plan internacional para enfrentar al fenómeno.

"El Fondo Monetario Internacional está alerta, pero no alarmado", dijo Agustín Carstens, director del Comité Financiero del FMI, durante una de las decenas de reuniones en Washington.

Los países integrantes del Fondo coincidieron en la necesidad de adoptar rápidamente acciones "de apoyo mutuo" para impulsar el crecimiento global, añadió Carstens.

El FMI había comenzado la semana anunciando una revisión a la baja en las expectativas globales de crecimiento para este año, a 3,2%.

La entidad alertó de que los flujos de refugiados, más la volatilidad en los mercados financieros, el aumento en la quiebra de empresas y la eventual salida de Reino Unido de la Unión Europea, constituyen las más serias amenazas a la economía global.

Sin embargo, después de decenas de reuniones con países miembros, la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, parecía más optimista al cierre de los trabajos.

Para Lagarde, la semana fue "un poco una terapia colectiva, para moverse desde la situación negativa que enfrentamos y de los desafíos en el horizonte, hacia un abordaje positivo para identificar soluciones". "No se puede hacer ningún progreso a menos que tengamos una actitud positiva", consideró la francesa.

- Compromisos vagos -

El compromiso de cada país a la estrategia del "tridente" adopta por el FMI para impulsar el crecimiento sigue siendo vago, y constituye otra señal de preocupación.

El Fondo formuló un llamado a los países que actúen con un tridente que incluye política monetaria, gasto fiscal y reformas estructurales como forma de empujar la actividad económica.

No obstante, como varios bancos centrales ya llegaron al punto de tasas de interés ultra reducidas, no faltan voces que alerten de que un eventual impacto adicional de las políticas monetarias será limitado.

Al mismo tiempo, muchos países no tienen los recursos financieros disponibles para aumentar sus gastos e impulsar el crecimiento.

Y a su vez, Estados Unidos, país que exhibe el más vigoroso crecimiento entre los países desarrollados y sufre ahora presiones para invertir en infraestructura, hizo saber a todos que considera haber hecho su parte.

"Estados Unidos no puede y no debe ser el único motor del crecimiento, ni el importador, ni el primer y último recurso para la economía global", dijo el secretario estadounidense del Tesoro, Jacob Lew, en una frase que resonó con un toque de discordia. "Todas las economías deben aplicar todas herramientas de política económica", apuntó.

Alemania, otro de los países bajo presión para que disponga de sus recursos para impulsar el crecimiento, avisó de que la respuesta a la demanda es que otros reformen sus economías.

"Repetidas revisiones del crecimiento global a la baja en los últimos años muestran que hay factores estructurales que tienen influencia", expresó el ministro alemán de finanzas, Wolfgang Schauble, en un comunicado.

"La política monetaria no es un sustituto para una política fiscal sostenible ni reformas estructurales", señaló, para añadir que "las limitaciones y los efectos negativos de las políticas macroeconómicas expansionistas se tornan más visibles en la medida en que son aplicadas por mas tiempo".

Esto no ayuda a confortar a los países en situación de fragilidad. Como señaló Carstens, las economías emergentes están expuestas a condiciones financieras ajustadas, presión sobre sus monedas y sin mucho espacio fiscal o monetario para moverse.

El FMI ha anunciado posibles programas de rescate a varios países en semanas recientes: Angola, Túnez y Surinam son apenas los últimos de una lista que deberá contar con más pedidos en breve.

El presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, dijo que esa entidad verificó un crecimiento en los pedidos de ayuda a niveles únicamente visto en tiempos de crisis financieras.

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AFP