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Keiko Fujimori (d), y su marido Mark Villanella saludan junto a los 73 congresistas electos en Lima el 10 de junio de 2016

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El fujimorismo perdió la elección presidencial pero se quedó con la mayoría absoluta en el Congreso, y enfrenta ahora el reto de sumarse a una cohabitación por la gobernabilidad del país, en apoyo del nuevo presidente, Pedro Pablo Kuczynski.

El fracaso de Keiko Fujimori en un apretado balotaje presidencial ha creado una paradoja: si bien proyecta una primera imagen de debilidad ante la derrota, ella dejó en claro el viernes, cuál es su poder: apareció flanqueada por la abrumadora mayoría de 73 legisladores que logró de 130 escaños en el Parlamento unicameral. Peruanos por el Kambio, de Kuczynski, sólo tiene 18.

"Fuerza Popular ha recibido el encargo de la población de ser oposición, y será el rol que vamos a cumplir con firmeza. Seremos una oposición responsable que pensará en el futuro del país", dijo Keiko, hija del expresidente Alberto Fujimori, preso por crímenes de corrupción y lesa humanidad, y bajo cuyo alero continuó el fujimorismo.

Keiko emerge de la derrota con cifras solventes que no dejan dudas sobre el rol clave que le toca jugar ante Kuczynski con quien tiene más coincidencias que discrepancias, empezando por su adhesión a los mercados y a la inversión foránea.

Un acuerdo de gobernabilidad reforzaría la línea fujimorista moderada de Keiko, a contramano del perfil autoritario con el que aún se le asocia por su padre. El propio Kuczynski había llamado a votar por ella en 2011, cuando disputó el balotaje con Ollanta Humala.

¿Cohabitación fujimorista?

Necesitamos "un acuerdo de cohabitación, de coentendimiento. Si no lo hacemos el péndulo se irá hacia la izquierda" en las elecciones de 2021, advirtió el reelecto congresista Carlos Bruce, de la bancada de Kuczynski, a quien llaman de PPK, por sus iniciales.

La ironía es que el apoyo del izquierdista Frente Amplio, de la excandidata Veronika Mendoza, tercera en la primera vuelta, resultó decisivo para que Kuczynski le ganara a Fujimori.

"El fujimorismo tendrá un rol central los próximos cinco años porque tenemos una situación inédita: PPK gobierna el Ejecutivo y Keiko gobierna el Congreso. No hay un gobierno, hay dos gobiernos. Y para que el país camine su gran responsabilidad ineludible es ponerse de acuerdo", señaló a la AFP Carlos Raffo, exvocero de Alberto Fujimori y exparlamentario.

"En la practica el gobierno de Kuczynski está en manos de Keiko", subraya Raffo, para quien la líder de Fuerza Popular "a sus 41 años tiene gran futuro político a contramano de su equipo de campaña que echó a perder dos elecciones que ya tenía ganadas".

Keiko y Kenji, la hidra del clan

Así como la Hidra de Lerna, aquel ser mitológico que regeneraba dos cabezas cuando perdía una, en el fujimorismo emergen dos hacia 2021: La propia Keiko y su hermano Kenji, con clara ambición de poder.

"Es prematuro decir lo que pasará con el fujimorismo, pero no será la bancada cohesionada del período 2011-2016", aseguró a la AFP el analista político Carlos Basombrío, para quien la derrota de Keiko avivaría disputas internas por el liderazgo entre los hermanos Fujimori.

"Se ha frustrado por segunda vez una victoria, lo que introduce la duda de que si ella es la persona que los puede llevar al poder. Sin embargo, el resultado los ha convertido en una fuerza importante", remarcó.

En el fujimorismo conviven dos corrientes: la "keikista", que ha impulsado una línea moderada y una renovación para construir un partido moderno de derecha, y la línea "albertista", en referencia a Alberto Fujimori, que identifica al núcleo duro que tiene a Kenji el hijo menor de 35 años como referente.

Poco después de que Keiko asegurara que no habría candidatos presidenciales Fujimori en 2021, Kenji reivindicó ese derecho en su cuenta de Twitter. Es, además el congresista más votado en las legislativas del 10 de abril, con más de medio millón de votos.

"Keiko no la tendrá fácil para mantener su liderazgo en medio de las pretensiones de su hermano Kenji", profetizó esta semana el historiador Antonio Zapata. Kenji no votó en el balotaje.

Mientras tanto, desde la base policial al este de Lima donde cumple una condena de 25 años, Fujimori padre, de 78 años, observa la pugna sin tomar partido por uno de sus hijos, buscando preservar la unidad partidaria, palanca de presión política para eventualmente sacarlo de prisión.

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AFP