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El gobernador saliente de Yakarta, el cristiano Basuki Tjahaja Purnama, conocido como Ahok, llega al tribunal donde se juzga su caso por blasfemia, en la capital indonesia, el 9 de mayo de 2017

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El gobernador saliente de Yakarta, el político cristiano Basuki Tjahaja Purnama, fue condenado este martes a dos años de cárcel por el delito de blasfemia, poniendo fin a una larga saga judicial que ha puesto a prueba la tolerancia religiosa en el país musulmán más poblado del mundo.

Esta sorprendente decisión en un caso en el que la fiscalía había pedido dos años de libertad condicional, fue celebrada en el exterior del tribunal por musulmanes conservadores que gritaban "Dios es grande".

El juez que presidió la audiencia, Dwiarso Budi Santiarto, informó al tribunal de que Basuki Tjahaja Purnama era "culpable de blasfemia" y que fue condenado "a dos años de prisión".

El juez ordenó la detención de Purnama, más conocido como Ahok, derrotado en las elecciones de abril y que debía estar en el cargo hasta octubre.

"Apelaremos", dijo Ahok.

Ahok, un político conocido por su franqueza, había calificado en septiembre de errónea la interpretación que hacían algunos 'ulemas' (teólogos musulmanes) de un versículo del Corán, que afirma que un musulmán solo puede elegir a un dirigente de su religión.

Sus declaraciones provocaron una ola de protestas en un país donde el 90% de la población profesa el islam.

Los analistas denunciaron motivaciones políticas de islamistas partidarios de una línea dura que habrían instrumentalizado la declaración.

Bajo presión, el gobernador fue acusado a finales de 2016 de blasfemia, delito por el que podía ser condenado a hasta cinco años de prisión.

- "Ira de los musulmanes" -

Este caso sobrevoló la campaña electoral y la elección para renovar el cargo de gobernador. A mediados de abril, el gobernador era el favorito en los sondeos, pero fue derrotado finalmente por el musulmán Anies Baswedan, exministro de Educación.

Ahok, primer gobernador no musulmán en medio siglo y primero de la minoría china, accedió automáticamente a esta función en 2014, tras la victoria en las elecciones presidenciales de su antecesor, Joko Widobo, del que era entonces adjunto.

El influyente puesto de gobernador de la capital de 10 millones de habitantes es considerado como un trampolín para la elección presidencial de 2019.

A mediados de abril, el fiscal Alí Mukartono reclamó dos años de libertad condicional para Ahok, estimando que el delito de blasfemia era caracterizado y que el acusado había expresado "hostilidad, odio o humillación hacia una parte de la población indonesia".

El martes, uno de los jueces del tribunal, Abdul Rosyad, justificó la severidad del veredicto por el hecho de que el acusado no siente "ninguna culpabilidad" y que había "suscitado la ira y herido a los musulmanes".

El juicio había comenzado en diciembre. Cada parte convocó a unos 40 testigos.

Purnama acusó a la fiscalía de hacer declarar a personas que ni siquiera estaban presentes en el momento de los hechos.

El caso pone bajo el foco la creciente influencia de los musulmanes conservadores partidarios de una línea dura en este país de 255 millones de habitantes, que en gran parte profesan una versión moderada del islam.

Los islamistas radicales organizaron los últimos meses manifestaciones masivas contra el gobernador.

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