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El ministro portugués de Finanzas Mario Centeno escucha las preguntas de los periodistas durante una conferencia de prensa en el ministerio de Finanzas en Lisboa, el 22 de enero de 2016, durante la presentación de los presupuestos para 2016

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El Gobierno socialista de Portugal, dependiente de una frágil alianza con la extrema izquierda, se halla bajo presión de la Comisión Europea, que juzga poco creíble su proyecto de presupuesto para 2016.

El Partido Socialista (PS) había quedado detrás de los conservadores en las elecciones legislativas de octubre, pero consiguió investir como primer ministro a su dirigente Antonio Costa aliándose con el Partido Comunista y el Bloque de Izquierda, una formación cercana al partido antiausteridad griego Syriza (en el poder). El programa propone una ecuación en principio insoluble: pasar página a la austeridad y reducir al mismo tiempo el déficit público a un 2,6% del PIB.

La Comisión Europea (ejecutivo de la UE) señaló incoherencias en el proyecto del presupuesto y pidió explicaciones escritas antes del fin de semana. El Gobierno guarda silencio, aunque las negociaciones continúan. "Las discusiones prosiguen. Hay muchas divergencias, que estamos tratando de reducir", dijo este lunes una portavoz de la Comisión, Annika Breidthardt, quien se negó a "especular" sobre un posible rechazo del proyecto de presupuesto.

La principal discrepancia gravita en torno al porcentaje de déficit estructural (una variable que calcula el déficit público independientemente de los efectos del ciclo económico y permite por eso evaluar la situación fiscal de un país a largo plazo): Portugal quiere reducirlo en 0,2 puntos porcentuales, pero Bruselas exige un recorte de 0,6 puntos.

Costa, imperturbable, se limitó a reiterar su "convicción" de poder alcanzar un acuerdo antes del jueves, cuando se reúna el gabinete, sin renegar sus compromisos con sus aliados.

- El contraejemplo de Tsipras -

Para conseguirlo, tendrá que evitar el enfrentamiento y deberá resignarse a hacer concesiones. "Antonio Costa nunca querrá correr el peligro de convertirse en el nuevo Alexis Tsipras de Europa", afirmó el politólogo José Antonio Passos Palmeira.

Tsipras, el líder de Syriza, desafió abiertamente a la Comisión, pero tuvo que dar marcha atrás y aceptar duras medidas de ajuste. Ese precedente "mostró a los portugueses que un enfrentamiento directo con Bruselas no conduce a nada", dijo Passos Palmeira a la AFP.

Costa, en cambio, considera que "nuevas medidas de austeridad serán inevitables", agregó. Pero su margen de maniobra es estrecho, pues también tendrá que convencer a sus aliados, so pena de que la alianza se deshaga, arrastrando al Gobierno.

El secretario general del Partido Comunista, Jerónimo de Sousa, denunció "el chantaje" de la Comisión, que impulsa políticas de "empobrecimiento" del país.

Catarina Martins, portavoz del Bloque de Izquierda, puso en guardia al Gobierno contra la adopción de medidas que puedan "comprometer una mejora del poder adquisitivo".

El proyecto de presupuesto, comunicado a Bruselas hace diez días, fue cuestionado por todas las agencias calificadoras de riesgo y por los expertos portugueses en cuestiones financieras.

- Aluvión de críticas -

El proyecto desató un aluvión de críticas contra el ministro de Finanzas, Mario Centeno. Expertos independientes del Parlamento lo acusan de tratar de "mejorar de manera artificial" la presentación del déficit. Ven una prueba de ello en la decisión de declarar "temporarias" una serie de medidas evaluadas en 1.800 millones de euros, que en realidad pesarán durablemente sobre las cuentas públicas. Y calculan que nuevas medidas de alivio de los ajustes decretados por el precedente Gobierno de derecha agravarán en 0,4 puntos el déficit estructural, en lugar de reducirlo en 0,2 puntos.

El Gobierno prevé en particular suprimir los recortes salariales de los funcionarios públicos, volver a instaurar la semana laboral de 35 horas en ese sector, reducir una sobretasa a los salarios y aumentar las prestaciones sociales. Esas iniciativas van en sentido contrario de las recomendaciones de la Troika (FMI, UE y BCE) de acreedores internacionales de Portugal.

El país salió en mayo de 2014 de la vigilancia que conllevaba el plan de rescate internacional de 78.000 millones de euros (84.000 millones de dólares), acompañado de severos ajustes.

También hay dudas sobre las previsiones de crecimiento económico incluidas en el presupuesto: el Gobierno apuesta por un aumento del PIB de un 2,1%, pero el banco central portugués y la Comisión Europea creen que será del 1,7%.

"Aparte de Antonio Costa, Catarina Martins y Jerónimo de Sousa, nadie cree en ese proyecto de presupuesto", sostiene Luis Montenegro, jefe de la bancada parlamentaria del PSD (centro-derecha), la principal fuerza opositora.

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AFP