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Vista de la entrada de la planta procesadora de pollo JBS-Friboi en Samambaia, Brasil, el 17 de marzo de 2017

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El líder mundial de la carne JBS anunció este martes un plan de venta de activos para tratar de levantar cabeza en medio de una tormenta político-judicial que podría costarle el cargo al presidente brasileño Michel Temer.

Las revelaciones del propietario del grupo, Joesley Batista, fragilizaron considerablemente al Jefe de Estado, grabado en secreto cuando parecía dar su aval al pago de un soborno.

Pero el escándalo también costó caro a la empresa, que desde el inicio de la crisis hace un mes habría perdido 8.600 millones de reales (más de 2.500 millones de dólares) de su valor de mercado, según el sitio de información G1.

JBS ha decidido por ello deshacerse de varias de sus operaciones en Brasil y en el extranjero con el objetivo de obtener 6.000 millones de reales.

"El programa de desinversiones busca reducir el endeudamiento (...) para fortalecer la estructura financiera de la compañía", indicó el grupo en un comunicado.

El plan prevé la cesión del 19,2% de las acciones de JBS en la empresa brasileña de productos lácteos Vigor Alimentos S.A, así como la venta de su participación en la compañía estadounidense de alimentos para ganado Five Rivers Cattle Feeding, o en la norirlandesa Moy Park.

La empresa ya había anunciado la venta de sus negocios de carne bovina en Argentina, Paraguay y Uruguay a la firma brasileña Minerva por 300 millones de dólares.

Tras el anuncio del programa de desinversiones, las acciones de la compañía caían alrededor de un 5% a las 15H50 hora local (18H50 GMT) en la Bolsa de Sao Paulo, que retrocedía un fuerte 1,94%.

- Controvertida historia de éxito -

Además, el grupo necesita efectivo para abonar la multa récord de más de 3.000 millones de dólares escalonados en 25 años que J&F -su holding propietario- aceptó pagar como parte de su acuerdo con la Justicia para evitar procesos legales.

Los fiscales sospechan especialmente de la existencia de préstamos fraudulentos obtenidos del banco público de fomento (BNDES), en los que se habría apoyado esta empresa familiar para hacer florecer sus negocios a un ritmo exponencial con adquisiciones en el extranjero.

La compañía sufre también las consecuencias de su implicación en el gran escándalo de la carne averiada que explotó a mitad de marzo.

Citada en el pasado como ejemplo de éxito dentro del prometedor sector agroalimentario brasileño, JBS simboliza hoy la corrupción endémica que mina al gigante sudamericano.

Estas tres letras son, además, sinónimo de pesadilla para el presidente Temer, con Joesley Batista convertido en una especie de "garganta profunda" a la brasileña.

Arquetipo del "agroboy" -un término que designa a los playboys que han hecho fortuna en el agronegocio-, el magnate de 44 años grabó al mandatario sin que éste lo supiera durante una conversación privada el pasado marzo.

En el documento sonoro entregado a las autoridades a mitad de mayo, Temer parecía autorizar la compra del silencio de Eduardo Cunha, un poderoso exdiputado ahora en prisión.

- 'Bandido notorio' -

La publicación de la conversación por el diario O Globo hundió a Brasil en una crisis de desenlace todavía incierto. Poco después, la Corte Suprema autorizó la apertura de una investigación contra Temer por corrupción, organización criminal y obstrucción a la justicia.

Temer niega enérgicamente todas las acusaciones y se aferra al poder, desoyendo los pedidos de numerosos sectores, incluso entre sus aliados, que piden su renuncia.

También acusó a Batista de especular sobre la crisis mediante la compra de grandes cantidades de dólares horas antes de que se hiciera pública la grabación, anticipando la devaluación del real que seguiría a la noticia.

Los propietarios de JBS vendieron igualmente un gran número de acciones, aparentemente en previsión del hundimiento de los mercados.

Pese a todo, Joesley Batista no ha dicho todavía su última palabra. En una entrevista publicada el sábado por el semanario Época, el empresario calificó a Temer como "el jefe de la organización criminal más peligrosa del país".

La reacción del presidente no se hizo esperar: presentó dos acciones judiciales por calumnias y daños morales contra el magnate de la carne, al que días antes había llamado "bandido notorio".

El empresario prefiere dar una imagen de un firme arrepentido, listo para sacrificarse por haber "revelado con claridad la corrupción de las estructuras del Estado brasileño".

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AFP