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El entonces primer ministro ruso, Vladimir Putin (izq), escuchando al jefe ejecutivo del fabricante de automóviles ruso Avtovaz, Bo Inge Andersson, en una visita a una fábrica en Nizhny Novgorod en 2010

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El mayor fabricante de automóviles de Rusia, Avtovaz, anunció este lunes la partida de su jefe ejecutivo, el sueco Bo Andersson, tras las fuertes pérdidas sufridas por el grupo que cuenta con una participación mayoritaria de Ranault-Nissan en su capital.

Avtovaz, fabricante de los coches Lada, se vio golpeada de lleno por la crisis económica rusa y sus pérdidas netas se triplicaron en 2015, según datos publicados el mes pasado, que agravaron los temores de una quiebra.

Andersson, que en 2013 se convirtió en el primer dirigente de nacionalidad extranjera al frente del grupo ruso, "prevé renunciar", indicó Avtovaz en un comunicado.

El consejo de administración de la compañía se reunirá el 15 de marzo para designar a su sucesor, quien deberá "dirigir la reorganización en su próxima fase de operaciones", agregó.

Las ventas de coches registraron una caída de 36% en 2015 en Rusia, doblemente golpeada por el derrumbe del precio del petróleo y por las sanciones que le impusieron los países occidentales por su implicación en la crisis de Ucrania.

Las pérdidas de Avtovaz el año pasado se elevaron a 73.800 millones de rublos (928 millones de dólares, 847 millones de euros), casi el triple que en 2014, cuando habían totalizado 25.000 millones de rublos.

Avtovaz, cuya sede se halla en la ciudad de Togliatti, a orillas del Volga, tiene una plantilla de 44.000 operarios. Desde 2013 cuenta con una participación mayoritaria de Renault-Nissan en su capital.

Serguei Chemezov, presidente del holding público ruso Rostec, dueño del 25% de las acciones de Avtovaz, ya había preconizado "cambiar de persona" al frente del grupo, en declaraciones publicadas el viernes pasado por el Wall Street Journal.

Andersson, un exejecutivo de General Motors, fue llamado para mejorar le eficiencia de Avtovaz, con instalaciones que databan de la era soviética, y con tal fin suprimió en 2014 miles de empleos.

Chemezov, un allegado del preidente ruso, Vladimir Putin, apreció la labor de Andersson en lo que a reducción de costes se refiere, pero criticó su gestión por haber recurrido en exceso a proveedores extranjeros, en detrimento de la industria rusa, y haber generado tensiones sociales con sus planes de despidos masivos.

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AFP