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Un creyente asiste a una misa en la Catedral copta de San Marco en la provincia egipcia de Bani Mazar el 27 de mayo de 2017

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El grupo yihadista Estado Islámico (EI) reivindicó este sábado el ataque perpetrado la víspera contra cristianos coptos que dejó 29 muertos en Egipto, cuyo Gobierno aseguró que los autores de la masacre se habían entrenado en la vecina Libia.

La aviación egipcia bombardeó campos de entrenamiento de yihadistas en la ciudad libia de Derna (este) donde, según las autoridades, se habían formado los autores del atentado contra los coptos.

"Hay suficiente información y evidencias de que elementos terroristas involucrados [en el ataque] se entrenaron en esos campos", dijo el ministro de Exteriores egipcio, Sameh Shukry, a su homólogo estadounidense, Rex Tillerson, según un comunicado.

Una fuerza aérea libia, dirigida por el caudillo militar Jalifa Haftar y apoyada por Egipto, aseguró haber participado en el ataque contra Derna, que, según ella, causó "grandes pérdidas" entre los yihadistas.

A pesar de que el EI reivindicó el ataque contra los cristianos egipcios, los únicos bombardeos confirmados golpearon, al parecer, al grupo Muyahidines de Majlis, una milicia próxima a Al Qaida que expulsó al EI de Derna en 2015.

Este último confirmó el sábado que sus combatientes tendieron una emboscada a los cristianos cuando viajaban al monasterio de San Samuel, en la provincia de Minia, al sur de El Cairo. Se trata del último de una serie de atentados perpetrados en Egipto por el grupo yihadista, que ha matado a más de 100 coptos desde diciembre.

Un portavoz de los Muyahidines de Majlis, que controla la ciudad de Derna, dijo que la aviación egipcia llevó a cabo ocho bombardeos en la ciudad sin causar víctimas.

La fuerza aérea de Haftar aseguró, por su parte, que "la operación fue un éxito y los terroristas de Al Qaida sufrieron numerosas pérdidas de combatientes y de equipo".

- Preocupación por yihadistas de Libia -

Egipto ha mostrado en repetidas ocasiones su preocupación respecto a los combatientes que cruzan la frontera libia para perpetrar ataques en su suelo.

En un discurso el viernes, el presidente egipcio Abdel Fatah al Sisi dijo que las dificultades del EI en Siria estaba llevando a los combatientes a intentar reubicarse en Libia y en el Sinaí de Egipto.

En ataques pasados, El Cairo había atribuido la autoría a yihadistas locales.

El atentado del viernes se produce tras los dos ataques suicidas contra sendas iglesias coptas en abril que dejaron 45 muertos. En diciembre, otro kamikaze se hizo estallar en una iglesia de El Cairo, matando a 29 cristianos.

El EI, que reivindicó todos esos ataques, amenazó con multiplicar los atentados contra los coptos, que representan el 10% de los casi 92 millones de egipcios.

El grupo yihadista mató a numerosos cristianos en el norte del Sinaí, forzando a decenas de familias a huir.

Las condenas al último ataque se han sucedido a través de todo el mundo.

"Los terroristas están implicados en una guerra contra la civilización, y depende de todos los que valoran la vida enfrentar y derrotar este mal", declaró en un comunicado el presidente estadounidense, Donald Trump.

El papa Francisco, que visitó Egipto en abril, envió un mensaje a Al Sisi en el que decía estar "profundamente entristecido al enterarse del bárbaro ataque".

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