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Unas flores cubren la luna delantera de un vehículo policial el 25 de noviembre de 2015 cerca del lugar del atentado

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El martes, Houssam Abdelli "bebió rápidamente su café" y salió sin decir nada, como solía hacer este exaficionado al fútbol desde que se había "encerrado en sí mismo". Horas después, se hacía estallar en pleno Túnez, dejando 12 muertos.

Según el Ministerio del Interior, el autor del atentado suicida perpetrado el martes contra la guardia presidencial en Túnez es un vendedor ambulante que vivía en las afueras de la capital. Originario de la localidad popular de Douar Hicher, al oeste de Túnez, habría cumplido 27 años el próximo 10 de diciembre.

El grupo yihadista Estado Islámico (EI) reivindicó el atentado, presentando a su autor como "Abu Abdalá Al Tunisi". El grupo EI también publicó una foto del supuesto autor del ataque, en la que aparece vestido de blanco, con un cinturón de explosivos y un velo que le cubre la cara.

"Houssam era aficionado al fútbol, en particular del Club Africain", uno de los dos grandes equipos de la ciudad de Túnez, cuenta, tres días después del atentado, Walid, un joven de 27 años que vive en el mismo barrio que él, Joumhouriya. "Íbamos a menudo al bar a jugar a las cartas y ver el campeonato español (...) También jugaba muy bien al fútbol", agrega.

Otra vecina, que solicitó permanecer en el anonimato, lo calificó de "hombre bien educado, que siempre saludaba a la gente". "Pero, desde hace alrededor de un año, no hablaba ya con nadie", añade. "Hablé con su padre, que me dijo que había cambiado desde que se volvió muy devoto", prosigue.

"Se había encerrado en sí mismo", confirma Walid. "Antes nos tomábamos unas copas juntos y fumábamos cannabis. Después, se volvió otra persona, al concurrir a una mezquita controlada por salafistas", dice. "Un día nos encontramos y me trató de 'diablo' porque estaba bebiendo alcohol", cuenta Mehdi, quien prefiere no dar su apellido.

Según un camarero del bar al que concurría Houssam Abdelli, "un día se peleó con uno de sus vecinos que trabaja para la seguridad presidencial, tras calificarlo de 'tirano'", el término que suelen usar los islamistas para calificar a las fuerzas de seguridad. "El martes pasado, vino por la mañana, como de costumbre, se tomo su café rápidamente y se fue sin decir nada", agrega.

Ese día, en los atentados, murió otro habitante de Joumhouriya, un guardia de 26 años vecino del suicida.

Un funcionario de los servicios de seguridad que pidió permanecer en el anonimato, aseguró a la AFP que el futuro kamikaze "fingía ser vendedor ambulante para espiar los domicilios de los policías".

AFP