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Un trabajador vestido como el expresidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva protesta contra la suspensión de trabajadores en una planta de refinación de Petrobras en Rio de Janeiro, el 24 de agosto de 2015

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El mayor desafío de la estatal brasileña Petrobras, cercada por pésimas noticias en todos los frentes, es reperfilar su inmensa deuda que supera en cinco veces el valor de mercado de la compañía, dijo el martes su presidente Aldemir Bendine.

Petrobras enfrenta desde 2014 un escenario negro que combina la caída del precio del barril de crudo de 114 a 37 dólares, el alza del dólar a cuatro reales, la revolución en la industria creada por el gas de esquisto y un megaescándalo de corrupción cocinado internamente en connivencia con las mayores constructores brasileñas que le ha costado miles de millones de dólares y arruinado su imagen.

Pero ahora "estamos en el rumbo correcto", dijo Bendine al trazar un breve balance del año con periodistas.

"Nuestro mayor desafío es reperfilar la deuda de la empresa", afirmó.

Bendine afirmó que pese al difícil escenario, en el año 2015 hubo una reducción de la deuda en dólares de 5%, y que para reducirla "no hay otro camino que la desinversión", que "sin duda se ampliará" en 2016.

El pasivo de Petrobras ronda los 500.000 millones de reales (unos USD 130.000 millones), mientras el valor de la compañía en bolsa oscila en los 110.000 millones de reales (USD 28.400 millones).

La deuda de Petrobras ha subido más de 40% en lo que va del año, de la mano de la depreciación del real frente a la divisa estadounidense.

La agencia de calificación de riesgo Moody's degradó la semana pasada la nota de la deuda de la estatal por tercera vez en 2015 y la dejó en la categoría especulativa (Ba3), abriendo la posibilidad de una nueva rebaja.

Las razones: "elevados riesgos de refinanciamiento de Petobras frente a las deterioradas condiciones de la industria, que dificultan obtener dinero a través de la venta de activos; condiciones de financiación más restrictivas para compañías en Brasil y en la industria petrolera; y la magnitud de las necesidades eventuales de financiar los vencimientos de la deuda", explicó Moody's.

- Menor pero más rentable -

Para 2015 y 2016 la empresa prevé desinversiones por un total de 15.100 millones de dólares, pero aunque el apetito de los inversores es tímido, aún no ofrece los inmensos yacimientos del presal descubiertos en 2007 frente a la costa brasileña, a unos 6 km de profundidad bajo la superficie marina.

La petrolera estatal, que llegó a ser la mayor empresa de Brasil con más de 80.000 funcionarios y el orgullo de los brasileños, busca deshacerse de activos no esenciales para mejorar su generación operacional de caja y disminuir el desequilibrio financiero.

"Hoy la caja de la empresa permite enfrentar sobresaltos en el mercado con facilidad" y en 2016 la caja será "robusta", sostuvo Bendine.

La empresa, que produce unos 2,1 millones de barriles de crudo por día (812.000 del presal), tiene por delante enormes vencimientos de deuda: más de 50.000 millones de reales en 2016, unos 45.000 millones en 2017, más de 60.000 millones en 2018 y 90.000 millones en 2019.

Las inversiones también han caído: la empresa pretendía invertir 45.000 millones de dólares en 2015, pero esa cifra fue reducida en tres oportunidades hasta quedar en 23.000 millones de dólares.

"De aquí a cuatro años, la empresa regresará a un escenario positivo. Será una empresa tal vez menor pero con certeza mucho más rentable y con una capacidad operacional mucho mayor que lo que venimos enfrentando", prometió el número uno de Petrobras, aunque reconoció asimismo que "aún hay una gran desconfianza".

Los resultados financieros de 2015 serían divulgados en febrero, y se prevé que confirmen un prejuicio, dijo a la AFP una fuente de la empresa.

AFP