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Los presidentes de Chile, Uruguay, Brasil y Argentina, respectivamente, durante la Cumbre del Mercosur celebrada en Mendoza, el 21 de julio de 2017

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Los cancilleres del Mercosur se reúnen este sábado en Sao Paulo para discutir la situación de Venezuela, que se espera sea suspendida políticamente por sus socios debido a la crisis institucional que atraviesa el país.

Sería la segunda vez que el bloque fundado por Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay suspende uno de sus miembros invocando la 'cláusula democrática', como lo hizo con Paraguay en 2012 tras la destitución del presidente Fernando Lugo.

Hay expectativa de que en el encuentro en Sao Paulo, previsto para las 11H00 locales del sábado (14H00 GMT), los cuatro países alcancen un acuerdo para suspender a Venezuela por "la ruptura del orden democrático", dijo el canciller brasileño Aloysio Nunes este viernes en declaraciones a una emisora de radio local.

En la práctica, esto cambiaría poco la situación del país en el grupo, ya que Venezuela se encuentra suspendida del Mercosur desde diciembre de 2016 por incumplir obligaciones comerciales con las que se comprometió cuando se incorporó en 2012.

Tampoco implicaría una expulsión de Venezuela del Mercosur.

Pero una suspensión por razones democráticas tendría un impacto político mucho mayor que las medidas tomadas hasta ahora, estiman observadores.

- Censura de Mercosur -

"Sería un golpe muy duro para la situación internacional del gobierno de Nicolás Maduro (...) Es una censura de los países del Mercosur a lo que el Estado venezolano ha hecho a lo largo de los últimos meses", dijo a la AFP Mauricio Santoro, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad del Estado de Rio de Janeiro.

Venezuela "enfrenta hoy la posibilidad de tornarse un paria internacional en América Latina", añadió.

La llamada "cláusula democrática" (Protocolo de Ushuaia) fue activada por los países del bloque en abril, cuando ya habían alertado, reunidos en Buenos Aires, una "ruptura del orden democrático" e iniciaron un proceso de consultas previo a la suspensión.

El punto de quiebre fue la elección el domingo pasado de una Asamblea Nacional Constituyente promovida por el gobierno de Nicolás Maduro, fuertemente cuestionada por la comunidad internacional, y el encarcelamiento el martes de los dirigentes opositores Leopoldo López y Antonio Ledezma, que cumplían prisión domiciliaria.

Ledezma, alcalde de Caracas, fue trasladado nuevamente a su casa este viernes, donde sigue en detención domiciliaria.

La Constituyente será un suprapoder que regirá al país por tiempo indefinido y redactará una nueva Carta Magna, en reemplazo de la que en 1999 impulsó el presidente Hugo Chávez, fallecido en 2013.

Venezolanos residentes en Sao Paulo convocaron una protesta el sábado para instar a los cancilleres a suspender al país caribeño, donde unas 125 personas murieron desde que comenzó la nueva ola de manifestaciones opositoras en abril.

- Suspender, pero no aislar -

La decisión de suspender a uno de sus miembros debe ser tomada por consenso, según establece la cláusula democrática, documento firmado en 1998 por los países fundadores junto a Bolivia y Chile.

En vísperas del encuentro, en presidente argentino Mauricio Macri sostuvo que "Venezuela tiene que ser suspendida definitivamente del Mercosur (...). Es inaceptable lo que está sucediendo en ese país".

Brasil, que recién asumió la presidencia del bloque, defiende la suspensión como una consecuencia "lógica, natural del hecho constatado hace algunos meses que es la ruptura del orden democrático", dijo el canciller Nunes este viernes en entrevista radial.

Uruguay, por su lado, no es partidario de aplicar la cláusula democrática, pero no se opondrá a que esto ocurra si los demás países lo deciden, explicaron fuentes oficiales.

Si se concreta, la suspensión no debería acarrear sanciones económicas, según estiman analistas y ha sugerido el Canciller brasileño.

"Eso sólo agravaría la crisis y tornaría aún más duro el castigo que ya pesa sobre el pueblo venezolano", afirmó Nunes esta semana al periódico brasileño O Globo.

Para Santoro, si bien los países de la región pretenden dar a Venezuela un fuerte mensaje político, no buscan aislarlo del continente.

"Hay un esfuerzo de parte de los países de la región de no aislar - simplemente- a Venezuela de cualquier contacto diplomático. Nadie rompió relaciones diplomáticas" hasta ahora, subrayó.

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AFP