El ministro de Hacienda de Argentina, Hernán Lacunza, se reunirá este mes en Washington con el Fondo Monetario Internacional (FMI), cuando la economía de su país está jaqueada por la recesión e incertidumbre electoral.

"La situación sigue siendo muy difícil", admitió el jueves Gerry Rice, portavoz del FMI, al marcar el crecimiento de la inflación y la pobreza en Argentina.

"La complejidad de las condiciones del mercado y la persistente incertidumbre política tornan la situación aún más difícil. Eso deberá estar en el centro de las discusiones cuando el ministro venga este mes", añadió sin dar una fecha precisa.

Recordó que desde mediados de agosto Argentina sufre una nueva crisis de confianza "que afecta duramente la estabilidad macroeconómica".

Los mercados entraron en crisis luego que en agosto el candidato presidencial peronista de centroizquierda Alberto Fernández quedó como favorito absoluto para ganar las elecciones del 27 de octubre en las que el presidente liberal Mauricio Macri intentará renovar su mandato.

"Nuestro compromiso con Argentina sigue siendo fuerte", dijo Rice.

"El objetivo del FMI es intentar ayudar a las autoridades a estabilizar la difícil situación y hacer que vuelva la confianza para reanudar el camino del crecimiento", afirmó.

Tras elecciones primarias que el 11 de agosto erigieron a Fernández como favorito para las de octubre, la moneda, la bolsa y la deuda sufrieron severos reveses. Argentina pidió al FMI reestructurar el crédito por unos 57.100 millones de dólares que le otorgó el año pasado a cambio de una cura de austeridad.

Los primeros pagos de Argentina al FMI están programados para 2021 y los mercados y economistas auguran un default.

Rice salió al cruce de quienes critican al FMI por haberle concedido a Argentino el mayor crédito de la historia de la entidad a un país cuya capacidad de honrar sus deudas está severamente comprometida.

"Cuando nos esforzamos por ayudar a un país, jamás lo hacemos sin riesgos", dijo Rice.

Y "los riesgos son grandes cuando la situación ya es frágil", añadió. Recordó que Argentina pidió auxilio al FMI en 2018 cuando la crisis ya estaba fuertemente instalada.

"En términos de evaluación de riesgos, nos esforzamos por ser transparentes, de documentar los riesgos" e invitó a revisar informes del FMI en los que alertaban sobre los numerosos problemas que acechaban a Argentina.

En los informes más recientes "los riesgos, incluyendo factores externos y domésticos, fueron destacados como susceptibles de ser exacerbados por reacciones negativas de los mercados e incertidumbres políticas", apuntó.

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