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El presidente de Irán, Hasan Rohani, se registra como candidato a la relección el 14 de abril de 2017 en el Ministerio del Interior, en Teherán

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El presidente iraní saliente, el moderado Hasan Rohani, y su mayor rival, el religioso conservador Ebrahim Raisi, se inscribieron este viernes como candidatos a las elecciones presidenciales del 19 de mayo, unos comicios que podrían determinar el futuro del país.

Rohani, de 68 años, goza del apoyo de los partidos moderados y reformistas.

El presidente, que también es un religioso, puede jactarse de haber cerrado un acuerdo histórico con las grandes potencias sobre el programa nuclear iraní y de haber reducido una inflación del 40% a cerca del 8% en menos de cuatro años.

Pero la falta de mejoras económicas y la tasa de desempleo, que pasó del 10,5% al 12,4%, han decepcionado a muchos iraníes y las multimillonarias inversiones extranjeras que se esperaban en la República Islámica no han llegado.

Aunque Rohani ha logrado aportar una mayor libertad en el ámbito social, pero sigue habiendo presos políticos, incluidos los líderes opositores Mir Hosein Musavi y Mehdi Karubi, que están en arresto domiciliario desde 2011.

La llegada a la Casa Blanca del presidente estadounidense, Donald Trump, que ha criticado con dureza el acuerdo sobre el programa nuclear y ha impuesto nuevas sanciones a Irán debido, sobre todo, a su programa balístico y a la situación de los derechos humanos en el país, ha complicado aún más la tarea de Rohani, al que los conservadores acusan de haber sido engañado por los occidentales.

"La preservación del acuerdo nuclear es una de las mayores cuestiones políticas y económicas para el pueblo iraní. Las suegras que quisieron matar a ese niño no son competentes para ocuparse de él", declaró Rohani, en alusión a los conservadores.

El Gobierno, consciente de las dificultades que atraviesan las clases populares, acaba de decidir triplicar la ayuda directa que reciben unos 10 millones de iraníes (de una población de 80 millones).

La medida, que costará más de 3.000 millones de dólares al año, ha suscitado críticas de los conservadores, que han acusado a Rohani de intentar comprar el voto de las clases populares.

- Interacción con todos los países -

Raisi, una figura en auge, ha insistido en el problema del paro, que afecta a 3,3 millones de personas en Irán. "En los Gobiernos pasados, se han logrado buenos avances. Pero a pesar de todo, la gente se pregunta por qué sigue habiendo paro. Con una gestión no sectaria, podemos salir de esta situación", declaró el candidato de 56 años.

Respecto a las cuestiones internacionales, el candidato conservador se mostró moderado al presentarse como un partidario de "la interaccción con todos los países y todas las fuerzas internacionales, pero con respeto", excepto con Israel, cuya existencia no reconoce Irán.

"Debemos mirar la experiencia de otros países para lograr una prosperidad económica", añadió, insistiendo en la necesidad de ayudar "a los pobres".

Raisi, un político cercano al guía supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei, fue designado hace un año por éste último al frente de Astan Qods Razavi, una poderosa fundación caritativa con sede en Machhad (noreste), la segunda ciudad del país.

Esa fundación gestiona el mausoleo del imán Reza, octavo sucesor del profeta según los musulmanes chiitas, y posee numerosas compañías de construcción y de servicios, así como fábricas y tierras en todo el país.

El candidato conservador trabajó, asimismo, durante más de 20 años en el sistema judicial iraní, controlado por los religiosos conservadores.

Unos 3.000 integrantes del Frente Popular de las Fuerzas de la Revolución Islámica, un movimiento conservador creado en diciembre, lo eligieron el primero entre cinco candidatos a la presidencia.

Los responsables de ese Frente han autorizado a esas cinco personas a inscribirse en las elecciones, aunque han asegurado que solamente una de ellas se enfrentará a Rohani.

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