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Periodistas asistiendo al discurso de la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, en el Instituto Brookings de Washington, el 8 de julio de 2015

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El mundo económico se reúne la semana entrante en Lima convocado por el FMI bajo los tormentosos nubarrones del enlentecimiento de China y el temor por el próximo aumento de las tasas de interés de Estados Unidos.

"Hay razones para la inquietud", dijo esta semana la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, quien será una de las figuras centrales en la reunión en la capital peruana junto al Banco Mundial, ministros de finanzas y directores de bancos centrales de todo el mundo.

"La perspectiva de un alza e las tasas de interés y la desaceleración en China alimentan ciertas incertezas y una mayor volatilidad en los mercados", añadió.

Las nuevas previsiones mundiales del Fondo, que serán publicadas el martes, y el comunicado de los ministros del G20 financiero, esperado para el viernes, deberán reflejar este pesimismo que se concentra en los países emergentes (con China a la cabeza), relegando a un segundo plano las crisis en Grecia y Ucrania.

Ya desestabilizada por las turbulencias bursátiles, China, la segunda mayor economía mundial, deberá experimentar en 2015 su más modesta expansión en 25 años, en una tendencia que arrastra a otros países.

- China bajo la lupa -

La desaceleración china recae sobre el precio de las materias primas (petróleo, cobre, aluminio), privando así a los países productores de recursos cruciales.

Como resultado, las economías que mantienen lazos estrechos con China caen en la recesión (Brasil) o podrán hacerlo en breve (Sudáfrica).

"Es difícil evaluar los efectos negativos sobre la confianza de las otras economías emergentes y para la economía mundial en su conjunto", dijo Andreas Dombret, miembro del directorio del Bundesbank.

Si a este escenario se le añaden los problemas de Rusia, se torna forzoso constatar que, después de haber sido las locomotoras de la economía mundial durante la crisis de 2008 y 2009, los países emergentes, con excepción de India, pasaron a enfrentar problemas.

Es la conclusión a que ha llegado la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), que a mediados de septiembre rebajó ligeramente sus previsiones de crecimiento mundial.

"La recuperación económica progresa en las economías avanzadas, pero las perspectivas siguen deteriorándose en la mayoría de las economías emergentes", apuntó esa entidad.

Además, esas economías enfrentan el riesgo real que representan los planes del Federal Reserve, el banco central estadounidense, que deberá aumentar sus tasas de interés, posiblemente en 2016, un asunto que seguramente será centro de discusiones en Lima.

Las perspectiva de un aumento en las tasas estadounidenses puede impulsar inversiones en Estados Unidos y generó preocupaciones en el FMI y en el Banco Mundial, ya que podría motivar una masiva retirada de inversiones de las economías emergentes.

Esos países "deberán ajustarse los cinturones de seguridad porque el viaje será movido", señaló recientemente el Banco Mundial.

Compañías en países emergentes, en los que la deuda se cuadruplicó en 10 años, según el FMI, podrán pagar un precio alto, posiblemente con quiebras que podrían afectar a bancos y las finanzas públicas.

"Es un ciclo vicioso", dijo Lagarde.

- ¿Progresos ante el cambio climático? -

A pesar de las nubes negras, los economistas deberán seguramente reservar algunas palabras de aliento o consuelo a Perú, el primer país sudamericano a recibir una asamblea conjunta del FMI y el BM en casi medio siglo.

A dos meses de la Conferencia sobre Clima en París, los ministros de finanzas de todo el globo podrán detallar en Lima su contribución a los 100.000 millones de dólares anuales prometidos en Copenhague en 2009 para luchar contra el calentamiento global.

"La gran cuestión será saber si esos compromisos serán mantenidos y cómo serán calculados", señaló Jennifer Morgan, de la organización no gubernamental World Resources Institute.

Al mismo tiempo, los ministros de finanzas del G20 deberán dar la luz verde a un enorme plan de acción contra las estrategias de las grandes empresas multinacionales para reducir sus impuestos y reunir sus beneficios en paraísos fiscales.

Para el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, esas estrategias y técnicas son "una forma de corrupción" que privan a los países pobres de ingresos fundamentales.

El acuerdo final debería ser finalizado en noviembre, en Turquía, por los jefes de Estado y de Gobierno del G20.

AFP