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Un tendero achica el agua de un comercio en Dumfries, en Escocia, afectado por la crecida del río Nith el 30 de diciembre de 2015

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Los británicos esperan nuevas inundaciones por la llegada de la tormenta Frank, mientras se preguntan por la eficacia de sus defensas contra el agua y algunas voces acusan de negligencia al Gobierno de David Cameron.

Cronología

A principios de diciembre, la tormenta Desmond provoca trombas de agua en Reino Unido, particularmente en el noroeste de Inglaterra, dejando sin electricidad a 60.000 hogares. Se registraron dos récords nacionales en cantidad de lluvia: en Honister Pass (341,4 mm en 24 horas) y Thirlmere (405 mm en 48 horas).

Tres semanas más tarde, más de lo mismo. En plenas vacaciones de Navidad, la furia de los elementos golpea el norte de Inglaterra. La ciudad histórica de York se despierta con sus calles convertidas en canales. Las ciudades de Leeds y Manchester también se ven dañadas.

Si bien la región se ha beneficiado en los últimos días de un tiempo mejor, el secretario de Estado de Medio Ambiente, Rory Stewart, dijo sentirse "gravemente preocupado" por la llegada inminente de la tormenta Frank, que podría exigir todavía más esfuerzos a unos equipos de rescate desbordados.

¿Por qué tanta lluvia?

Es verdad que Reino Unido es un país lluvioso, en particular en invierno y en la historia del país hubo antes grandes inundaciones, como las que se saldaron con la muerte de 300 personas en 1953. Sin embargo, la frecuencia de las recientes inundaciones es un desafío para los expertos.

"El cambio climático ha jugado un papel importante", sostiene John Gummer, presidente de la Comisión independiente británica sobre cambio climático. "Este tipo de cosas son previsibles, pero el cambio climático las hace más graves y frecuentes", agrega.

¿Costes?

Las inundaciones de estos últimos días han anegado más de 6.700 edificios, han motivado la evacuación de miles de personas y obligaron al Gobierno a movilizar al ejército.

Contando a partir de las inundaciones de principios de diciembre, el coste del mal tiempo podría superar los 6.700 millones de euros (7.300 millones de dólares), según una primera estimación de la empresa auditora KPMG.

¿Fallaron las defensas contra la lluvia?

El Gobierno británico se ha gastado 2.500 millones de euros (2.730 millones de dólares) en los últimos años en las defensas y barreras que deben proteger ciudades y pueblos de las crecidas de agua.

Pero estos dispositivos no cumplieron su misión satisfactoriamente, admitió el primer ministro, David Cameron. "En algunos casos, se vieron superadas", dijo.

Sirve de símbolo el dique antiinundaciones de York, de un valor estratégico, que se vio inundado, llevando a las autoridades a abrirlo, provocando nuevas inundaciones.

Una tormenta también política

"Uno pensaría que Cameron había aprendido algo de las inundaciones de 2013-2014. Al parecer, no", lanzó un dirigente del sindicato GMB, Justin Bowden, que resume las críticas contra el Gobierno, acusado de desidia y, en el marco de sus recortes presupuestarios, de reducir el personal responsable de la lucha contra las inundaciones.

Para la líder de los Verdes británicos, Natalie Bennett, la reacción de David Cameron fue "totalmente insuficiente". Añádase a esto la imagen desastrosa dada por el responsable de la Agencia de Medio Ambiente, Philip Dilley, acusado por el Daily Mail de estar "tomando el sol" en el Caribe mientras Gran Bretaña sufría las peores inundaciones en décadas.

David Cameron se defendió y viajó a las zonas afectadas con la promesa de revisar el dispositivo "para ver si hace falta más".

Soluciones futuras

David Rooke, un funcionario de la Agencia de Medio Ambiente, pidió "repensar completamente" las defensas contra las inundaciones, cuando casi una de cada cinco viviendas está amenazada por el agua en Reino Unido, según la Asociación de expertos en bienes raíces. Entre las propuestas, está la mejora de los sistemas de alerta y de los materiales de construcción, así como frenar la deforestación, porque los árboles y bosques frenan el avance de las aguas.

"Las plantas bajas de las viviendas deberían estar diseñadas para resistir a las aguas", dijo a la AFP Richard Coutts, un arquitecto, citando también las casas flotantes, o incluso anfibias, que diseña su estudio de arquitectura, Baca.

AFP