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El papa Francisco saluda durante un encuentro con jóvenes en el estadio Morelos de Morelia, en el Estado de Michoacán, el 16 de febrero

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El papa Francisco invitó a los jóvenes mexicanos a "soñar" con una vida fuera del crimen y pidió a los religiosos mantenerse firmes ante las amenazas del narcotráfico, durante su visita este martes a Michoacán, una región del oeste de México que históricamente ha sido bastión de cárteles.

En un masivo encuentro con jóvenes en Morelia, capital de Michoacán, Francisco les pidió que "no se dejen excluir, no se dejen desvalorizar, no se dejen tratar como mercancía".

Al invitarlos a "atreverse a soñar", el pontífice dijo a 50.000 jóvenes congregados en el estadio Morelos que "es mentira que la única forma de vivir, de poder ser joven, es dejando la vida en manos del narcotráfico o de todos aquellos que lo único que están haciendo es sembrar destrucción y muerte".

Jesús "nunca nos invitaría a ser sicarios", dijo el religioso, en un país donde el narcotráfico recluta a numerosos jóvenes.

De su lado, los entusiastas asistentes coreaban "¡Francisco, hermano, ya eres michoacano!".

"El papa nos llama a estudiar, a trabajar, a ser dignos y a no dejarnos arrastrar por las tentaciones materiales y del crimen. Es difícil cuando no hay oportunidades, pero con fe sí que se puede", dijo Filemon Alonso, estudiante de 16 años de Morelia tras el encuentro.

Menos optimista, Guadalupe Olivares, una contadora de 43 años, estimó que "quizá el mensaje del papa no llegue a los cárteles", pero espera que "sí llegue a las autoridades para que se pongan a trabajar".

El pontífice sufrió un abrupto incidente cuando, al finalizar el evento, daba la mano a algunos feligreses para despedirse: uno de ellos lo jaloneó de su túnica blanca para acercarse a él, dejando en el medio a una persona en silla de ruedas.

Visiblemente enojado, Francisco reprendió al feligrés y acarició al minusválido, mientras sus guardaespaldas calmaban a la gente.

- No a la "resignación" -

Horas antes, Francisco hizo también una breve visita a la catedral de Morelia -un edificio barroco en cantera rosa- para decir a unos 600 niños que "sigan siendo creativos, buscando la belleza, y nunca se dejen pisotear por nadie".

También instó a religiosos de México a no resignarse ante las amenazas del narcotráfico, responsable de gran parte de la violencia que golpea al país.

"¿Qué tentación nos puede venir de ambientes muchas veces dominados por la violencia, la corrupción, el tráfico de drogas?", preguntó el papa en una festiva misa ante unos 20.000 religiosos y seminaristas. "Frente a esta realidad nos puede ganar una de las armas preferidas del demonio: la resignación", advirtió.

Otras 300.000 personas acompañaban la ceremonia fuera del recinto.

"A las religiosas el papa nos habló claro: nos hizo ver que en nuestra vida de encierro y contemplación no podemos ser testigos mudos. Desde nuestra trinchera debemos dar testimonio para ayudar a corregir este camino de maldad", dijo Fatima Esemita, de la orden contemplativa Brígidas de Puebla.

Michoacán es uno de los Estados más peligrosos para los curas mexicanos, que no han escapado de la violencia de los cárteles de la droga.

Unos 40 sacerdotes, seminaristas y laicos religiosos han sido asesinados en la última década en México.

- "Justicia divina" -

Los mensajes de este martes fueron los segundos en su gira por México en los que el papa llamó a líderes religiosos a tener coraje frente al narcotráfico.

Aunque Morelia queda lejos de la denominada Tierra Caliente, en 2008 fue víctima de la violencia del crimen organizado con un atentado sin parangón: dos granadas estallaron en la abarrotada plaza principal en los festejos de la Independencia dejando ocho muertos.

En septiembre de 2006, Michoacán fue noticia cuando cinco cabezas humanas aparecieron rodando en un bar de Uruapan, en la subregión de Tierra Caliente, con un mensaje: "Esto es justicia divina".

Lo firmaba el cártel de La Familia Michoacana, uno de los varios que han irrumpido en este estado clave para el narcotráfico y cuyo líder, Nazario Moreno "El Chayo", aseguraba estar protegiendo a los michoacanos del sanguinario cártel Los Zetas.

La Familia creó una "biblia" mezcla de "denuncia social, autoayuda y pinceladas cristianas" donde se establecía que sus miembros, por ejemplo, no podían tomar alcohol ni drogas, recuerda Jaime Rivera, catedrático de la Universidad Michoacana.

A finales de 2010, el cártel se reinventó en Los Caballeros Templarios, siguiendo su misticismo y usando como símbolo la cruz roja de las Cruzadas católicas de la época medieval.

Más allá de su discurso pseudoreligioso, el cártel extorsionaba, violaba, secuestraba y mataba a tantos vecinos de la productiva zona de Tierra Caliente, que centenares de campesinos se alzaron en armas en su contra a inicios de 2013.

Los curas también sufrieron el conflicto entre las autodefensas y Los Templarios en la capital de Tierra Caliente, Apatzingán.

El obispo de la ciudad, Miguel Patiño, tuvo que ser resguardado por las autoridades ante un supuesto ataque inminente del crimen organizado y el vicario y defensor de las milicias, el padre Gregorio López "Goyo", daba misa con chaleco antibalas.

Después de su visita a Morelia, el papa pondrá punto final el miércoles a su gira de cinco días por México en Ciudad Juárez (norte), fronteriza con Estados Unidos.

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AFP