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El papa Francisco saluda a la multitud que asistía a una audiencia del Jubileo, el 30 de junio de 2016 en la plaza San Pedro del Vaticano

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El papa Francisco inicia el miércoles su primera visita a Polonia, donde le espera una multitud festiva de jóvenes católicos de todo el mundo, a los que instará a acoger a los refugiados, un tema espinoso que incomoda hasta al episcopado polaco.

Los recientes ataques en Múnich y Niza, y los que sufrieron París y Bruselas previamente, pesarán en la fiesta de los jóvenes católicos, la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), que se celebrará bajo estrictas medidas de seguridad.

El pontífice latinoamericano, que pisa por primera vez la tierra de Juan Pablo II, visitará también el santuario mariano de Czestochowa y el campo de exterminio nazi de Auschwitz, "el lugar más terrible del mundo", como lo califica el rabino de Polonia Michael Schudrich.

Allí orará en silencio por los 1,1 millones de personas, entre ellos un millón de judíos, que fueron exterminados por la Alemania nazi y se reunirá con un grupo de supervivientes.

También rezará en la celda de San Maximiliano Kolbe, el religioso franciscano que ofreció su vida para salvar a un padre de familia.

- La JMJ, una creación de Juan Pablo II -

La JMJ, el 'Woodstock' de los católicos, fue creada por Juan Pablo II en 1986 y se celebra este año en Cracovia, la antigua capital de Polonia.

La edición de este año estará dedicada al tema de la misericordia, que para el papa pasa también por acoger al forastero, al refugiado.

Para Francisco, hijo de inmigrantes italianos, se trata del drama que marca su pontificado debido a la llegada de miles de migrantes que huyen del hambre y la guerra en África y Oriente Medio al viejo continente.

Su posición ha sido siempre clara: acoger, integrar. "Todos somos migrantes", clamó desde la isla griega de Lesbos, símbolo de ese drama.

Como ejemplo regresó con tres familias de musulmanes al Vaticano y ha pedido a todas las parroquias católicas en el mundo acoger a al menos una familia de refugiados.

- La católica Polonia se niega a aceptar refugiados -

Pese a los llamados del papa y a las directivas de la Unión Europea, buena parte de la sociedad polaca, así como las autoridades, se niegan a aceptar refugiados.

El gobierno conservador y la primera ministra, Beata Szydlo, profundamente católicos, no quieren que Polonia reciba migrantes porque consideran que son una amenaza para la seguridad.

Los obispos polacos, preocupados por la apertura del papa sobre temas como el acceso a la comunión a los divorciados que se vuelven a casar en la exhortación Evangelii Gaudium, mantienen una cierta prudencia.

"¿Sobre los refugiados? El papa seguramente va hablar de ello", comentó a AFP el nuncio apostólico en Varsovia, el arzobispo Celestino Migliore.

La misma información se puede leer entre líneas en el discurso del Secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin, durante la ceremonia en abril por el 1050 aniversario del bautismo de Polonia.

La estancia de Francisco en Cracovia, del 27 al 31 de julio, conduce inevitablemente a Juan Pablo II, el primer papa polaco de la historia, quien fue arzobispo de esa ciudad antes de llegar al trono de Pedro.

Cuando el papa argentino se asome el miércoles a la "ventana papal" de la sede del arzobispado para saludar a los jóvenes reunidos en la calle, repetirá un gesto típico de Karol Wojtyla, venerado en su país.

Fiel a su estilo sencillo y sin temer por su seguridad, Francisco tomará el jueves un tranvía para llegar a Blonia, un enorme parque en el centro de Cracovia, para una ceremonia de bienvenida.

- 'Breakdance' y sin hogar -

Cientos de miles de jóvenes de todo el mundo, entre ellos numerosos italianos, franceses y españoles, han invadido la ciudad, donde un ejército de voluntarios y familias los han recibido con entusiasmo.

Un programa que combina conciertos, debates, visitas y paseos por el río que Juan Pablo II solía recorrer en kayak, además de partidos de fútbol y concursos de 'breakdance', han sido organizados.

Los originales 'Maratones de misericordia' garantizarán que se realice la limpieza de una residencia para ciegos y la preparación de comidas para personas sin techo e indigentes.

La JMJ concluirá con otro maratón, ya que los jóvenes pasarán acampados toda la noche del sábado en el campo de Brzegi, a quince kilómetros de Cracovia, para compartir y meditar bajo las estrellas sobre "la fe y la fraternidad", como pidió el papa en un video-mensaje.

El domingo Francisco presidirá ante la muchedumbre de jóvenes la misa de clausura, al término de la cual anunciará la sede de la próxima edición, probablemente un país de América Latina.

Los organizadores calculaban una asistencia de unos dos millones de peregrinos, pero oficialmente solo se han inscrito menos de 400.000 jóvenes. El temor a los atentados puede haber pesado en el ánimo de los jóvenes, aunque tradicionalmente muchos acuden sin estar inscritos.

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AFP