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Parlamentarios somalíes votan un nuevo presidente para el país en el aeropuerto de Mogadiscio, considerada la zona más segura de la capital, el 8 de febrero de 2017

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El ex primer ministro Abdullahi Farmajo, que tiene doble ciudadanía somalí-estadounidense, fue elegido presidente de Somalia por el Parlamento este miércoles, prometiendo acabar con la corrupción y combatir a la milicia islamista Al Shabab.

El antiguo jefe de gobierno, de 55 años y perteneciente al clan Darod, ganó tras dos rondas de votaciones que provocaron la retirada de la candidatura del actual mandatario, Hassan Cheij Mohamud.

"Este es el inicio de la unidad de la nación somalí, el inicio de la lucha contra Al Shabab y la corrupción", afirmó triunfante Farmajo.

Los civiles tomaron las calles y los soldados hicieron disparos de celebración en la capital, Mogadiscio, que llevaba dos días desierta, con colegios y comercios cerrados por miedo a un ataque del grupo radical.

Mientras, los somalíes en Dadaab, el campo de refugiados más grande del mundo, situado en el este de Kenia, también mostraron su alegría cantando el himno nacional cuando supieron de la victoria de Farmajo, según un corresponsal de AFP.

"Ha llegado nuestra hora. Doy gracias a Dios. Este es el hombre que necesitamos, que se preocupa por nosotros, por los hombres y mujeres pobres", afirmaba Anfi Kassim, de 60 años y residente en el campo desde 1992.

Farmajo, nacido en la región de Gedo (sur) se trasladó a Estados Unidos, donde estudió historia y ciencia política en la universidad de Buffalo.

Trabajó en la embajada somalí en Washington antes del colapso del régimen militar de Siad Barre en 1991, que condujo a una guerra civil y décadas de anarquía en Somalia.

Entre 2010 y 2011 sirvió como primer ministro, y aunque solo estuvo en el cargo ocho meses, algunas de las medidas implementadas durante su mandato, como el pago regular a los soldados, fue recibido con entusiasmo por la población y su destitución, fruto de un pacto para formar un nuevo gobierno, provocó protestas en la capital.

- Sin sufragio universal -

La votación se hizo en el aeropuerto internacional de Mogadiscio, el lugar más protegido de la capital, en medio de fuertes medidas de seguridad para evitar un eventual ataque de Al Shabab.

El martes por la noche, varios barrios de la ciudad habían sido alcanzados por disparos de mortero y en el exterior de Mogadiscio estallaron combates entre el grupo radical y los soldados de la misión de la Unión Africana en Somalia (Amisom), según la policía y testigos.

El nuevo jefe de Estado fue elegido entre 22 candidatos en una elección con varias vueltas que ha marcado el final de un proceso electoral aplazado en múltiples ocasiones y salpicado por acusaciones de corrupción y de amaño.

Afiliado a Al Qaida, Al Shabab juró derrocar el frágil Gobierno somalí, apoyado por la comunidad internacional y protegido por la Amisom, que cuenta con 22.000 hombres.

El grupo islamista radical fue expulsado de la capital en agosto de 2011, pero controla zonas rurales extensas y ataca regularmente la capital.

Alrededor de 14.000 electores delegados -sobre 12 millones de somalíes- votaron entre octubre y diciembre de 2016 para elegir a los nuevos diputados entre candidatos generalmente designados por adelantado por consenso. Cada uno representaba un clan o un subclan.

Inicialmente la idea era otorgar sufragio universal a los somalíes, pero fue abandonada en 2015 por las luchas internas y tergiversaciones políticas, junto con una inseguridad crónica provocada principalmente por los extremistas.

En cualquier caso, en esta votación participaron los 275 diputados y 54 senadores que componen el parlamento, un avance democrático en comparación con las elecciones de 2012, en las que sólo 135 notables eligieron a toda la cámara legislativa. La implantación del sufragio universal está prevista para los comicios de 2020.

Somalia lleva casi tres décadas sumida en el caos y la violencia, alimentados por milicias de clanes, bandas criminales y grupos islamistas. La última elección realmente democrática se remonta a hace casi 50 años, en 1969.

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AFP