Contenido externo

El siguiente contenido proviene de socios externos. No podemos garantizar al usuario el acceso a todos los contenidos.

El primer ministro turco, Binali Yildirim (3ºD), y los legisladores votan las disposiciones de un proyecto de ley para reformar la constitución en el Parlamento turco, el 14 de enero de 2017 en Ankara

(afp_tickers)

El parlamento turco aprobó el domingo una controvertida nueva Constitución que refuerza los poderes del presidente Recep Tayyip Erdogan, en la primera de las dos lecturas.

Los parlamentarios aprobaron por la noche las dos últimas secciones de la Constitución, por la mayoría de las tres quintas partes requerida para la modificación del texto.

El gobernante Partido de la Justicia y Desarrollo (AKP) obtuvo los más de 330 votos necesarios para la adopción de esta nueva Constitución, que tiene que ser ratificada en referéndum.

El texto será sometido a una segunda lectura en el parlamento a partir del miércoles. Los 18 artículos del nuevo texto, que buscan reforzar los poderes del presidente de la República, serán de nuevo debatidos uno tras otro.

La nueva Constitución prevé transferir la mayor parte del poder ejecutivo del primer ministro al presidente de la República.

Esta reforma podría permitir a Erdogan, elegido como presidente en 2014 tras tres mandatos como jefe del gobierno (2003-2014), quedarse en el poder hasta 2029.

Si el texto es aprobado definitivamente, el presidente podría cortar libremente los lazos con su partido, contando con facultades para nombrar y cesar a sus ministros, podría elegir si quiere uno o varios vicepresidentes y estaría facultado para emitir decretos.

- Oposición preocupada -

Una vez aprobada la reforma en el Parlamento, se debe convocar un referéndum en los 60 días posteriores, es decir a finales de marzo o principios de abril.

Esta sería la primera vez que se instaura un sistema presidencial en la república turca, que actualmente está regida por una constitución que data del golpe de Estado militar de 1980.

La posibilidad de que Erdogan obtenga más poder preocupa a sus opositores, que denuncian los excesos autoritarios del presidente, sobre todo desde el intento de golpe de Estado del 15 de julio.

Pero los dirigentes turcos afirman que es necesario un sistema presidencialista para garantizar la estabilidad en la cabeza del Estado, en un país que afronta problemas de seguridad y un estancamiento económico, al tiempo que lleva a cabo una ofensiva militar en Siria.

La reforma genera fuertes resistencias en los partidos de oposición --prokurda (HDP) y kemalista (CHP, socialdemócrata), que acusan a Erdogan de aprovechar el estado de emergencia para sacar adelante la reforma.

Esta reforma devolvería al "palacio" los poderes que fueron retirados al sultán otomano hace un siglo, estimó Bülent Tezcan, diputado y vicepresidente del CHP.

"Esto marcaría la disolución de todo lo que nuestra república ha logrado", dijo, afirmando que este proyecto de reforma constitucional abre la vía a que haya una "dictadura de un sólo hombre".

Sin embargo, el partido islamo-conservador AKP, en el poder, asegura que es necesario un sistema presidencial siguiendo el modelo de países como Francia o Estados Unidos.

La semana pasada, los enfrentamientos en sala fuero tan duros que convirtieron al hemiciclo en batalla campal, con diputados de campos contrarios peleándose y lanzándose sillas unos a otros durante la sesión.

AFP