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Unos comerciantes venden camisetas de la líder opositora birmana Aung San Suu Kyi el 13 de noviembre de 2015 en Rangún

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El partido de la opositora Aung San Suu Kyi obtuvo la mayoría absoluta en el nuevo Parlamento, lo que le permitirá formar el próximo Gobierno e iniciar un cambio político histórico en Birmania.

La Liga Nacional para la Democracia (LND) obtuvo 348 escaños y, por lo tanto, será mayoritario a pesar de la presencia de una cuarta parte de diputados militares no electos, según los últimos resultados comunicados por la comisión electoral. "Será un Parlamento dominado por la LND. Podrán adoptar todas las leyes que quieran y no necesitarán formar una coalición", dijo a la AFP el analista político Richard Horse.

Cinco años después de haber sido liberada de su arresto domiciliario, Suu Kyi consiguió un éxito que deja muy pocos escaños a los otros partidos, en particular al partido en el poder, heredero de la junta militar que gobernó Birmania en las últimas décadas.

A pesar de los malos resultados de su partido, los militares tienen asegurada su presencia en el Parlamento gracias a una ley que les garantiza el 25% de los escaños.

También controlan el aparato de seguridad del país y algunos puestos claves, como los ministerios del Interior y Defensa, cuyo nombramiento depende del comandante en jefe de las Fuerzas Armadas.

Por ello, el analista Richard Horsey considera que, durante este periodo de transición, Suu Kyi deberá mostrarse diplomática con los militares.

La víspera, garantizaron una transición pacífica en el país. El poderoso jefe del ejército, Min Aung Hlaing, prometió en un mensaje en Facebook "cooperación con el nuevo gobierno durante el período poselectoral" y felicitó al partido de Suu Kyi, en un mensaje similar a los que ha lanzado el actual presidente, Thein Sein.

- "Reconciliación nacional" -

Birmania ha estado más de medio siglo en manos de los militares, primero bajo la dirección de una junta y, desde 2011, con un Gobierno en parte civil pero dirigido por su aliados.

A principios de 2016, el Parlamento debe elegir al próximo presidente, cargo al cual no puede aspirar Aung San Suu Kyi. La Constitución birmana aprobada por los militares prohíbe acceder a la presidencia a las personas que tienen hijos de nacionalidad extranjera, como es el caso de Aung San Suu Kyi. Sin embargo, la líder opositora declaró durante la campaña que estaría "por encima" del cargo.

Entre los nombres que suenan para ocupar el cargo de presidente está el de Shwe Mann, un exgeneral que también ejerce de portavoz parlamentario, un candidato de compromiso cercano al USDP (en el poder saliente), pero que perdió su escaño en las elecciones.

Muchos de los votantes de la NLD siguen desconfiando del ejército y de sus colaboradores. En 1990, el partido ganó unas elecciones por mayoría, pero la junta ignoró el resultado y reforzó su poder.

Veinticinco años más tarde, Suu ha pedido una "reconciliación nacional" para que el país pueda llevar a cabo una transición pacífica hacia la democracia.

El portavoz de la LND, Nyan Win, aseguró que su partido pidió la apertura de un diálogo, tras conocer los resultados. "Sólo después de esos encuentros podrán avanzar las cosas", afirmó.

El primer paso en este giro democrático se dio en 2011 con la llegada al poder de un Gobierno en parte civil que acordó más libertades y llevó a los países extranjeros a reducir sus sanciones.

El presidente estadounidense, Barack Obama, ha sido uno de los mayores apoyos del proceso prodemocrático en el país y de la figura de Aung San Suu Kyi, a la que ha visitado en varias ocasiones. Obama "llamó esta mañana al presidente Thein Sein para felicitarle por organizar unas elecciones generales libres e históricas", dijo el ministro de Información de Birmania, Ye Htut, en Facebook. El presidente Obama ha pedido a las autoridades que luchen contra la intolerancia religiosa y que promuevan la democracia y ha recordado también la grave situación de los musulmanes rohingya, muchos de ellos excluidos de las elecciones.

Por su parte, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, felicitó a Aung San Suu Kyi por la victoria de su partido, pero advirtió de que queda por delante "un duro trabajo" para construir la democracia.

AFP