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El presidente de EEUU, Donald Trump, visita el Muro de las Lamentaciones, en la Ciudad Vieja de Jerusalén, el 22 de mayo de 2017

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El presidente Donald Trump debe decidir antes del jueves a medianoche si cumple con una de sus promesas de campaña: trasladar la Embajada de EEUU en Israel de Tel Aviv a Jerusalén, una mudanza con consecuencias imprevisibles.

Los israelíes y los palestinos, pero también la comunidad internacional, tienen los ojos puestos en esta fecha límite. Trump deberá decidir antes de la medianoche de Washington si bloquea, como sus predecesores, o no, el traslado.

- ¿Cuál es el contexto? -

El estatuto de Jerusalén es uno de los puntos más espinosos que se deben solucionar para poner fin al conflicto israelo-palestino.

El plan de separación de Palestina, aprobado por la ONU en 1947, preveía separar Palestina, entonces controlada por Reino Unido, en tres entidades: un Estado judío, un Estado árabe y Jerusalén bajo control internacional. Este plan fue aceptado por los dirigentes sionistas pero rechazado por los líderes árabes.

Tras la partida de los británicos y la primera guerra israelo-árabe, se crea el Estado de Israel, en 1948, que hace de Jerusalén Oeste su capital en 1949. La parte oriental de la ciudad permanece bajo control de Jordania.

Durante la guerra de los Seis Días, en 1967, o guerra de Junio, Israel anexiona la parte este de Jerusalén.

Para los judíos, Jerusalén es su capital histórica desde hace 3.000 años.

Pero la anexión no es reconocida por la comunidad internacional, que considera Jerusalén Este como ocupada.

Los palestinos, que representan un tercio de la población de la ciudad, reivindican Jerusalén Este como la capital del Estado al que aspiran. La disputa tiene una dimensión religiosa: la Ciudad Vieja, en Jerusalén Este, alberga los lugares santos del cristianismo, del islam y del judaísmo.

- ¿Qué es lo que está en juego? -

La comunidad internacional no reconoció la soberanía israelí sobre Jerusalén, por lo que las embajadas están instaladas en Tel Aviv.

El traslado de la embajada estadounidense sería interpretado como la aceptación de las reivindicaciones israelíes y el rechazo de las de los palestinos.

En 1995, el Congreso estadounidense adoptó el 'Jerusalem Embassy Act', con el que se pide a EEUU trasladar la embajada.

"La ciudad de Jerusalén es desde 1950 la capital del Estado de Israel", dice el texto.

La ley es vinculante para el Gobierno estadounidense. Pero una cláusula permite a los presidentes posponer su aplicación por seis meses invocando "intereses de seguridad nacional".

Bill Clinton, George W. Bush y Barack Obama invocaron sistemáticamente esa cláusula. Obama lo hizo por última vez en diciembre de 2016. La nueva fecha límite cae el jueves a las 23H59 (03H59 GMT del viernes, 06H59 de Jerusalén).

- ¿Trump firmará como sus predecesores? -

Trump prometió en varias ocasiones durante su campaña mudar la embajada.

Su nuevo embajador en Israel, David Friedman, es un ferviente partidario de esa idea.

Pero desde que asumió la presidencia y tras reunirse con numerosos dirigentes árabes y palestinos se mantuvo cauto. En su visita a Israel en mayo no evocó el tema ni una sola vez en público.

Varios analistas especulan que en momentos en que intenta reavivar el proceso de paz podría optar por la prudencia para no provocar al mundo árabe.

"Probablemente renueve la cláusula por seis meses, declarando al mismo tiempo que quizás no lo haga la próxima vez, según la actitud que adopten las diferentes partes", adelanta Alan Baker, un exembajador israelí.

- ¿Qué sucederá si no firma? -

No se mudará la embajada inmediatamente, pero el efecto de la decisión se hará sentir rápidamente.

Según los términos de la ley de 1995, los presupuestos futuros del Departamento de Estado para la compra y mantenimiento de edificios en el extranjero tendrán una reducción de 50% el tiempo que la embajada permanezca en Tel Aviv.

Los palestinos y los dirigentes árabes advirtieron sobre el riesgo de un estallido de violencia en caso de traslado.

En cambio, el profesor de Derecho de la Northwestern University de Estados Unidos, Eugene Kontorovich, defensor del traslado, subraya que al mantener su promesa electoral, Trump "consolidaría su base y reforzaría el apoyo de los congresistas republicanos".

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AFP