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El presidente de Chad, Idriss Deby Itno, se reúne con su homólogo de Sudán el 8 de marzo de 2016 en Jartum

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El jefe de Estado chadiano, Idriss Deby Itno, debería ganar, sin sorpresas, la elección presidencial del domingo, tras 26 años dirigiendo con mano de hierro uno de los países más pobres del mundo.

En la capital, Yamena, sólo se ven los inmensos carteles del presidente. En unos, vestido con traje, se puede leer "votad a IDI para la emergencia de Chad", en otros, donde aparece con sombrero blanco de vaquero, proclama "IDI, el candidato de la juventud". Los carteles de los otros 13 candidatos no se ven por ninguna parte.

En los barrios, las oficinas de apoyo a su partido, el Movimiento Patriótico de la Salvación (MPS), se encuentran bajo protección policial. El palacio presidencial también está vigilado por los militares.

Defendiendo la "emergencia" de un país donde pese a los recursos petroleros la mitad de la población sobrevive bajo el umbral de la pobreza, el presidente-candidato Deby no tolera ninguna protesta en la calle. Y desde hace varias semanas, la sociedad civil no puede manifestarse pacíficamente para pedir una alternancia democrática. El martes, una armada de policías y gendarmes se movilizó para impedir que unas decenas de opositores se manifestaran para reclamar la liberación de cinco de sus líderes, constató la AFP.

"Pueden disparar a matar en cualquier momento", comentaba el secretario adjunto de la Unión de Sindicatos de Chad, Gukuni Maina.

Mientras tanto, "los otros candidatos hacen campaña en sus feudos provinciales", explica un periodista chadiano. Entre ellos figura el eterno rival de Deby, el opositor oficial, Saleh Kebzaboh, candidato de la Unión Nacional para el Desarrollo y la Renovación (UNDR), originario del suroeste, la región más poblada del país. Con una decena de escaños, el jefe de la oposición promete que, si es elegido, "promoverá la unidad nacional y la educación para un desarrollo integral del pueblo chadiano".

- Poder patrimonial -

Otros doce candidatos se presentan, entre ellos el exprimer ministro Joseph Djimrangar Dadnadji, un hombre procedente del "sistema Deby", miembro del partido en el poder durante 20 años. Tras haber dimitido estrepitosamente del MPS, afirma querer luchar "contra la patrimonialidad del poder".

Se trata de una referencia al estilo de Idriss Deby, que siempre se rodea de miembros de su etnia zaghawa para evitar traiciones y favorecer los negocios. Estos miembros ocupan los mandos del eficaz y temido ejército chadiano, que interviene en la región saheliana contra los islamistas.

"Los miembros de la etnia zaghawa (...) se sitúan generalmente en la cima de la jerarquía militar (...) y disfrutan de una impunidad casi total", explicaba recientemente el grupo de reflexión International Crisis Group (ICG).

La violación en febrero de la joven Zuhura por unos hijos de mandatarios, entre ellos los hijos de generales y del ministro de Relaciones Exteriores, provocó un movimiento de indignación popular.

Las manifestaciones espontáneas de estudiantes, seguidas de la jornada "ciudad muerta" con las calles de las principales ciudades desérticas, suponen una "gran primicia", según varios testigos preguntados por la AFP.

La principal amenaza de atentados, sin embargo, viene de los islamistas del grupo nigeriano Boko Haram, que atacó dos veces Yamena en 2015. Esto "legitima un régimen fuerte" y medidas de seguridad reforzadas, según el ICG.

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AFP