El presidente chino, Xi Jinping, expresó este martes su "alto grado de confianza" en la impopular jefa del Ejecutivo de Hong Kong, Carrie Lam, con quien se reunió en Shanghái mientras continúa la violencia en la excolonia británica.

Xi pidió que se hagan "esfuerzos efectivos" para mejorar la vida de la población y el diálogo con todos los sectores de la sociedad, según la agencia de noticias Xinhua.

"Lam ha dirigido el gobierno de la región administrativa especial (de Hong Kong) cumpliendo plenamente su labor, tratando de estabilizar la situación y de mejorar el clima social, y ha trabajado duro", dijo el presidente chino, citado por la agencia oficial.

"Xi expresó el alto grado de confianza del gobierno central en Lam y el pleno reconocimiento de su trabajo y el de su equipo directivo", escribió Xinhua. Pero señaló que "poner fin a la violencia y el caos y restaurar el orden siguen siendo la tarea más importante para Hong Kong en la actualidad".

Las declaraciones llegan después de que se especulara con que Pekín quería sustituirla por un jefe ejecutivo "interino" en Hong Kong, cuyas autoridades se enfrentan a protestas en favor de la democracia acompañadas de brotes de violencia.

Hong Kong, un territorio semiautónomo, es escenario desde hace cinco meses de manifestaciones que denuncian la injerencia de Pekín y exigen reformas democráticas.

Los manifestantes piden, entre otras cosas, nombrar por sufragio universal directo al jefe del Ejecutivo, el dirigente más importante del territorio, actualmente designado por un colegio de 1.200 grandes electores supeditados a Pekín.

Willy Lam, un experto en política china radicado en Hong Kong, recalca que Pekín está mostrando apoyo a la jefa del Ejecutivo "por el momento". "No significa que les guste Carrie Lam, ni que tengan un buen concepto de su desempeño".

Según él Pekín quiere que Hong Kong promulgue una ley de seguridad nacional que otorgue más poder a la policía para castigar a los manifestantes. Y Carrie Lam aún puede ser despedida -añade el experto- de aquí a un año o en marzo durante la sesión plenaria anual de la Asamblea Nacional Popular (ANP).

En virtud de su Ley Fundamental, la antigua colonia británica devuelta a Pekín en 1997 disfruta de una gran autonomía y de libertades inexistentes en la China continental: libertad de expresión y de manifestación y una justicia independiente.

El Partido Comunista Chino anunció la semana pasada que cambiará el proceso de designación, sin especificar si la "mejora" prevista responde a la demanda de más democracia de los manifestantes, pero advirtió que no toleraría "ninguna actividad" que divida al país o amenace la seguridad nacional.

- "Espectáculo de títeres" -

Tam Yiu-chung, único representante de Hong Kong en el Comité Permanente de la Asamblea Popular Nacional (APN), afirmó que la reunión debería ayudar a disipar los rumores de que Pekín quiere reemplazarla.

"Xi debe estar muy ocupado en Shanghái, donde se reunirá con numerosos dirigentes extranjeros, pero aún así encontró tiempo para Lam", subrayó Tam. "Xi ha expresado a Lam un reconocimiento apropiado, pero sin demasiados elogios (...) porque, después de todo, todavía hay que volver al orden", agregó.

Inicialmente estaba previsto que Lam regresara a Hong Kong desde Shangai, pero el domingo su oficina anunció que se reunirá con representantes del gobierno chino en Pekín el miércoles.

La diputada prodemocracia, Claudia Mo, estimó que los partidarios de la democracia quedarán consternados al ver a Xi besar a Lam. "Pekín solo refuerza su influencia sobre Hong Kong y empeora las cosas aquí", dijo a la AFP. "Es un espectáculo de títeres".

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