El presidente de Malí, Ibrahim Boubacar Keita, calificó de "elucubraciones" las afirmaciones sobre un golpe militar tras un ataque mortal de los yihadistas contra el ejército gubernamental, según declaraciones difundidas este domingo por sus servicios.

El ejército maliense ha sufrido sus mayores pérdidas en años a manos de los yihadistas en dos ataques el lunes y el martes en Bulkessy y Mondoro, en el centro del país, cerca de la frontera con Burkina Faso.

Treinta y ocho soldados resultaron muertos, según un balance gubernamental sospechoso de estar por debajo de la realidad. Estos ataques y la supuesta impotencia del gobierno central para hacer frente al continuo deterioro de la situación han despertado el recuerdo del golpe de Estado llevado a cabo por oficiales en 2012.

El presidente maliense aseguró el sábado que se extraerían "todas las consecuencias" de los acontecimientos de la semana pasada. Pero, añadió ante los responsables políticos, "nuestra nación, hoy más que nunca, necesita solidaridad, necesita estrecharse, no necesita elucubraciones de los nostálgicos del golpe". "Ningún golpe militar prevalecerá en Malí. Creo que esto no es de actualidad y no debe preocuparnos", según declaraciones difundidas por la presidencia.

En 2012, la incapacidad atribuida al poder para defender al país frente a las insurrecciones emergentes en el norte dio lugar a un golpe de Estado conducido por oficiales.

El derrocamiento del gobierno había precipitado el hundimiento de Malí en una crisis aún vigente.

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