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El presidente de Sri Lanka reconoce la muerte de miles de personas dadas como desaparecidas en la guerra

Gotabaya Rajapaksa hace su primer discurso oficial como presidente de Sri Lanka tras su arrolladora victoria electoral del noviembre anterior, el 3 de enero de 2020 en el Parlamento de Colombo afp_tickers
Este contenido fue publicado el 20 enero 2020 - 14:38
(AFP)

El presidente esrilanqués, Gotabaya Rajapaksa, reconoció por primera vez que los más de 23.500 desaparecidos durante la guerra civil están muertos, una década después del fin del conflicto.

Rajapaksa, quien jugó un papel clave en el aplastamiento final de la guerrilla separatista de la minoría tamil, en 2009, señaló el viernes a un funcionario de la ONU que se tomarán las medidas necesarias para emitir certificados de defunción a los familiares de los desaparecidos, según anunciaron este lunes sus servicios.

"El presidente Rajapaksa presentó su plan para resolver el problema de las personas desaparecidas (...) Explicando que las personas ausentes en realidad están muertas", señaló en un comunicado de prensa la oficina presidencial.

Entre los más de veinte mil desaparecidos identificados oficialmente figuran unos 5.000 miembros de las fuerzas de seguridad.

En el comunicado se afirma que la mayoría de los civiles desaparecidos habían sido enrolados por el movimiento "Tigres de Liberación del Eelam Tamil", también conocidos simplemente como Tigres Tamiles, la rebelión aniquilada en una vasta campaña militar, que finalizó en mayo de 2009 con un brutal baño de sangre. Esta masacre puso fin a cuatro décadas de conflicto entre los tamiles y la mayoría étnica cingalesa del país insular.

Precisamente, Gotabaya Rajapaksa era entonces el líder 'de facto' de las fuerzas armadas esrilanquesas, en tanto su hermano, Mahinda, ocupaba la presidencia del país. Tras la elección de Gotabaya a la presidencia, en noviembre pasado, Mahinda fue designado primer ministro.

Según las leyes actualmente vigentes, las familias de los desaparecidos no tienen acceso a sus bienes, cuentas bancarias o a percibir herencias hasta que no quede probado que realmente están muertos, una tarea con frecuencia imposible.

Los defensores de los derechos humanos, quienes acusan al clan Rajapaksa de haber cometido crímenes de guerra, estiman que unos 40.000 civiles tamiles murieron durante los últimos meses de la guerra civil, cifras que el gobierno refuta.

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